La pandemia se lleva por delante dos históricos locales de la hostelería en Mazaricos

Los gerentes de O Pallote y O Verxel han decidido dejar el negocio ante la dificultad de poder subsistir con las restricciones


mazaricos / la voz

Bajaron sus persianas el 27 de enero y no volverán a subirlas. Al menos a corto plazo y con las mismas personas que estuvieron al frente de los negocios en los últimos años. Locales históricos de Mazaricos como la cervecería O Verxel o el café O Pallote han acabado por sucumbir a los efectos de una pandemia que también se ha llevado por delante el albergue Virxe da O, inaugurado hace apenas dos años.

«É moi difícil aguantar con estas condicións nun sitio pequeno como este. Xa nos fixo moito dano ter que reducir os aforos interiores, porque a terraza aquí non funciona. E agora, para colmo, tamén as limitacións de horarios. Nesta situación é imposible que os que estamos de aluguer poidamos sobrevivir», apunta Romina Ianos, gerente de O Pallote durante los últimos tres años.

Reconoce que la decisión de cerrar la tenía tomada desde hacía meses. «No solo caso tiñámolo claro xa dende o outono e, de feito, xa lles comunicamos aos propietarios en decembro que íamos pechar. Penso que a outros moitos locais lles vai suceder o mesmo, porque aínda terá que pasar moito tempo para poder recuperar certa normalidade».

Opinión que comparten tanto desde O Verxel como desde la asociación local de hosteleros, que auguran más cierres debido a la grave crisis en la que está inmerso su sector. «Que esperaban? Alguén pensaba que non ía a ter graves consecuencias o feito de levar meses con duras limitacións de aforos e horarios? E iso é so o comezo porque, oxalá me equivoque, pero moitos máis negocios vanse ver obrigados a pechar, principalmente os que están de aluguer», apunta indignado el portavoz del colectivo en Mazaricos, Jorge Jurjo, que lamenta la criminalización a la que llevan meses sometidos bares, restaurantes o cafeterías.

Aunque no es la primera vez que estos longevos locales de A Picota -el Pallote está a punto de cumplir los 33 años y O Verxel ya ronda sus bodas de plata- cierran sus puertas, el parón siempre había estado motivado por un cambio de inquilinos, circunstancia que, a día de hoy, parece poco probable que se repita a tenor del difícil escenario causado por la pandemia.

Otro tanto sucede con el Vinculeiro, uno de los primeros bares asentados en la capital municipal, que acumula varios meses cerrado sin que, por ahora, nada haga presagiar una reapertura.

Los albergues, ahogados

Si mala es la situación por la que atraviesan los bares y restaurantes mazaricanos, peor todavía lo están pasando aquellos negocios dedicados al hospedaje a lo largo de la prolongación del Camino de Santiago hasta Fisterra a su paso por el municipio.

De hecho, la pandemia también ha obligado al cierre del albergue Virxe da O, situado en la localidad de Quintáns, a dos kilómetros de A Picota y que, paradójicamente, había sido el último negocio de este tipo que abrió sus puertas en el municipio.

«O ano pasado traballamos, no mellor dos casos, un 30 % e nesta tempada está todo absolutamente no aire porque depende da evolución da enfermidade e iso é algo que ninguén pode saber con exactitude», explica Manuel Paris, gerente de Campamento Corzón, que vaticina que muchos de estos alojamientos también se verán obligados a cesar su actividad si la situación no mejora.

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