ribeira / la voz

Los más de cuarenta días de lluvias contribuyen poco a mantener en buen estado la red viaria.Ayuntamientos como Mazaricos ya han hecho balance del dinero que deberán invertir para reparar los daños, pero las carreteras barbanzanas también atesoran un collar de baches con derechos consolidados que van aumentando su territorio a medida que el otoño continúa quemando etapas a base de temporales. Mientras tanto, los automovilistas realizan peripecias al volante para sortear los socavones, porque algunos parecen capaces de tragarse un turismo y, desde luego, todos miran con ojos amenazantes a los neumáticos.

Incluso, hay agujeros que acumulan un completo historial de quejas. Así sucede con uno existente en el malecón de Cadarso de Noia, cerca de la plaza de abastos. Afirman los vecinos que comunicaron la incidencia hace meses, pero que ni Concello ni Diputación han tomado medidas. Mientras tanto, comenta un ciudadano: «Los coches sufriendo, y los peatones con riesgo de llevarse un chapuzón».

Un lugar en el que los baches son una constante es en el vial de Espiñeira que conecta con uno de los accesos a la autovía en Boiro. El pavimento necesita una buena puesta a punto y acabar con las ruedas en los hoyos es bastante fácil porque están llenos de agua y pueden pasar desapercibidos. También en la salida de Palmeira, la Administración autonómica debería pensar en echar una capa de asfalto más pronto que tarde.

Sin opción de esquivar

La zona de acceso al muelle de Ribeira, en el entorno de la rotonda de Amas de Casa, prácticamente no ofrece escapatoria a los coches. En esta carretera de Portos, las hendiduras en el asfalto avanzan en hilera. Así llevan ya mucho tiempo y, como afirma una conductora asidua: «La situación empeora».

En el caso de Ribeira, tampoco mejoran las cosas en el vial de As Carolinas, donde los socavones van agrandándose, ni en el acceso al área de Coroso.

Prácticamente ningún municipio se libra y hay carreteras, como la pobrense DP-6702, a su paso por el núcleo de Santa Cruz, con tramos en los que el pavimento está cuarteado. También en Portosín, o en Porto do Son, en lugares tan concurridos como la avenida Galicia o el espacio en el que está el centro de salud, el estado de la calzada pone en alerta a los conductores.

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Peripecias al volante para sortear baches