Una cuenta anual reducida a 11 minutos

La corporación local de Mazaricos aprobó los presupuestos del 2019, que ascienden a 3,5 millones de euros


Mazaricos / la voz

Apenas 11 minutos fueron suficientes para que el pleno de Mazaricos aprobase los presupuestos del presente año. Unas cuentas que, en lo malo, llegan con 11 meses de retraso -la ley obliga a tenerlas aprobadas en el ejercicio anterior al que se refieran- y en lo bueno, ascienden a algo más de 3,5 millones de euros, la cifra más elevada de los últimos siete años.

Un plan económico que tiene en el capítulo de bienes corrientes y servicios -comprende suministros, materiales o los trabajos realizados por empresas ajenas al Ayuntamiento- la partida más abultada del área de gastos con el 65 % del total y que incluye como principal fuente de ingresos las cantidades transferidas por parte del Estado, que ascienden a casi 1,7 millones.

Paradójicamente, no se habló para nada de estas cifras ni de otras igualmente importantes incluidas en las cuentas. De hecho, apenas hubo debate y la sesión fue más tensa de lo habitual. Como si aún escociese el inesperado intento fallido de aprobación del martes, cuando la oposición tumbó el pleno por un error de redacción en el orden del día.

Un turno de palabra

Solo hubo una intervención de cada uno de los dos portavoces de la oposición y la correspondiente respuesta lacónica por parte del alcalde. Lo adelantaba el responsable del PP al comienzo de su intervención: «Pouco ou nada podo dicir destes orzamentos», para introducir su queja sobre la tardanza en la elaboración del documento contable y el escaso tiempo que, al parecer, habían tenido para poder revisarlo en adecuadas condiciones.

«Vostedes tardaron dez meses en sacalos e a nós só nos dan dous días e medio para estudalos. En calquera caso, tiñamos que estar falando do orzamento do 2020 e non do 2019, porque este retraso ten repercusión na actividade de empresas e provedores do Concello», apuntó Sergio Noya Rodríguez.

El socialista, Javier González Trillo, calificó las cuentas como de «pantomima que non se axustan á realidade» pues, en su opinión, no resultaba normal aprobar los presupuestos del año en curso a principios de noviembre. En este sentido, invitó al grupo de gobierno a presentar un reconocimiento extrajudicial de crédito «que eu mesmo, aínda que non o necesiten ao ter maioría, me comprometo a apoiar», para pagar las facturas que todavía están pendientes.

También demandó unos presupuestos participativos en los que se escuchen las demandas que realicen los vecinos del municipio y se interesó por algunos conceptos contables concretos que el alcalde zanjó, antes de llamar a la votación, con un «necesita vostede un curso para entender os orzamentos».

Sea como fuere, lo cierto es que incluso en temas burocráticos también vale el popular dicho más vale tarde que nunca.

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