Dumbría planea un canal artificial de regatas si fracasa el del Xallas

Pequeño ve esta instalación deportiva de piragüismo como «unha aposta de país»


cee / la voz

El alcalde de Dumbría, José Manuel Pequeño Castro, tiene entre sus proyectos fundamentales para este mandato la construcción de un canal de piragüismo de aguas bravas. La idea es hacerlo en el Xallas, río abajo de la presa de Fervenza, entre Dumbría y Mazaricos. De hecho, ya es allí, en el conocido como campo de O Couquiño, donde entrena el Club Deportivo Municipal Piragüismo Dumbría y donde se disputó el mes pasado la Copa de España de Jóvenes Promesas de Slalom. Sin embargo, esa propuesta lleva más de siete años bloqueada a nivel político e institucional, con lo que Pequeño también tiene un plan B y se muestra dispuesto a ponerlo en marcha, si no les queda otra salida. Se trataría de desviar agua del río y crear un canal completamente artificial, como el olímpico de la Seu D’urgell y el resto de los pocos que hay por España.

«Sería ilóxico e custaría moito máis, pero é o que nos queda se o río é intocable e mentres haxa uns señores que se consideran donos del», señala el alcalde, en referencia al conflicto existente con los pescadores que gestionan el coto. El argumento fundamental esgrimido para la Xunta para que el proyecto no avance. Quiere un consenso entre las partes que parece lejos de alcanzarse.

De ahí que Pequeño ya tenga encargado un estudio técnico, tanto a nivel económico como ambiental, para ver la viabilidad de ese canal artificial, que, en principio, aún confían con no tener que ejecutar. De hecho, aunque reconoce que el asunto está paralizado, en parte debido a la sucesión de citas electorales, la intención principal es la de elevar de nuevo la propuesta a la Xunta para avanzar. «O futuro está clarísimo. É factible e é necesario», incide el alcalde, quien destaca que el suyo es el único club de la provincia y se trata de unas instalaciones que no existen en Galicia, por lo que contarían con un enorme potencial tanto a nivel deportivo como económico. «E que isto non debería ser xa a aposta dun Concello, senón unha aposta de país, se realmente se está mirando algo polo desenvolvemento do rural. De non conseguilo, pois teremos que agardar que veña outro goberno máis en consonancia con estas necesidades de país que pasan polo ámbito local», concluye el regidor, en referencia al cambio de gobierno en la Xunta de Galicia, que tanto esperan y en el que tanto confían los socialistas de la zona.

Al margen del Concello de Dumbría, la Federación Galega de Piragüismo también defiende con claridad esta iniciativa. Una propuesta que incluso está encontrando réplicas en otras zonas. De hecho, durante la última campaña electoral, desde el PP de Camariñas lanzaron la posibilidad de que fuese el río Grande do Porto el que acogiese una instalación de este tipo. Algo que, en boca de aficionados a este deporte en la zona, resultaría difícilmente factible, al menos al nivel de lo que se pretende en Dumbría, por la falta de condiciones para que funcione todo el año.

La normativa que ampara el coto de pesca prohíbe que se realicen en él estas actividades

Las leyes que imperan en este caso, al margen de las protecciones ambientales, tienen diferentes interpretaciones, en función de a quien se le pregunte, pero parecen estar de lado de los pescadores.

El presidente de la Federación Galega de Piragüismo, Fredi Bea, se refería en una entrevista reciente a la Lei do Deporte de Galicia, en la que se dice que velará por la práctica deportiva en espacios naturales y que, a su juicio, no se cumple, y menos en cuanto a la práctica del piragüismo, porque a lo más que han llegado es a lograr un autorización de uso de una confederación hidrográfica. Sin embargo, se trata de una normativa con un contenido más bien genérico, frente a cuestiones bastante más concretas, como las de la Lei de Pesca de Galicia, que le da un carácter, en cierto modo privativo, a los cotos. Distintas fuentes no oficiales de la Federación Galega de Pesca y de los pescadores locales -ayer fue imposible contactar con Salmo, la sociedad que gestiona el coto-, aseguran que, si nos atenemos estrictamente a la norma, incluso la actual práctica de piragüismo en esa zona sería ilegal, porque ni siquiera está permitido el baño en las áreas acotadas. Insisten en que los pescadores pagan por hacer uso de ese espacio y Salmo, en este caso, lleva a cabo una vigilancia y una gestión, porque tiene otorgados una serie de derechos. Aseguran que existe río suficiente para todos, con lo que no tiene sentido alguno empeñarse en poner el campo en esa zona concreta, tal como quieren los piragüistas para aprovechar la regulación de agua que les permitiría el embalse.

Privilegios

En el Xallas se pueden construir dos embalses y dos saltos y casi media docena de centrales eléctricas, pero no unos metros de un canal de aguas bravas para que los niños hagan piragüismo. Si no fuera suficiente, como si estuviéramos en tiempos del feudalismo, unos señores tienen derechos exclusivos para la pesca, y los rapaces tampoco pueden hacer piragüismo. Siguen reinando los privilegios y los jóvenes no cuentan.

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