La falta de mano de obra en las granjas dispara el interés por los robots de ordeño

Los ganaderos de la comarca tienen muchas dificultades para encontrar trabajadores que estén cualificados


Mazaricos / La Voz

Cada día son menos, pero mucho más grandes, con mayor número de animales, de superficie de cultivo y, por tanto, con mayores necesidades de mano de obra. Sin embargo, las granjas lácteas de la zona lo tienen difícil para encontrar trabajadores con los que hacer frente a tareas tan importantes como es el ordeño del ganado. Esta circunstancia está provocando que cada vez más explotaciones se interesen por sistemas alternativos para la extracción de la leche como el de los robots de ordeño.

Lo confirman en las oficinas agrarias comarcales de la zona, que, sin entrar en cifras ni mucho menos en casos concretos, sí constatan un aumento importante de ganaderos que incluyen aparatos de este tipo entre las inversiones de sus planes de mejora. «Cada vez hai máis explotacións que barallan esta posibilidade porque mentres o número de animais non deixa de medrar, a man de obra é máis reducida», explica un técnico de la Consellería do Medio Rural en la comarca, que añade que son las explotaciones de tamaño medio las que más se están planteando un cambio de sistema: «Aínda que hai de todo, son as granxas de entre 40 e 70 vacas as que máis se interesan polos robots».

Solo en Mazaricos, el primer productor de leche de la provincia, funcionan en este momento cerca de una treintena de estos aparatos, la mayoría colocados en los dos últimos años. Esto es así a pesar del elevado coste de los dispositivos -el precio medio de uno de estos robots ronda los 120.000 euros- y de las limitaciones que plantea el hecho de que cada máquina solo tenga capacidad para ordeñar un máximo de 750.000 litros anuales, la producción de unas 70 u 80 vacas. Esto significa que una granja con un número de reses en lactación superior debe recurrir a instalar una segunda unidad.

Mayor rendimiento

«Estamos colocando na orde de un robot novo por semana e son moitos os que chaman para preguntar polo seu funcionamento e a posibilidade de adaptalo ás súas necesidades», apunta David Peiteado, técnico comercial de Lely, una de las firmas de robots con mayor implantación en Barbanza y la Costa da Morte que señala que estos sistemas no solo mejoran la vida del ganadero, sino que le permiten ahorros importantes en mano de obra y mayor rendimiento económico, al aumentar más de un 10 % la producción de las vacas.

Por el contrario, sus detractores critican los elevados costes de mantenimiento y otros perjuicios derivados de la falta de adaptación al nuevo sistema. «Para estar sempre pendente do robot -la máquina envía un aviso al móvil del ganadero cada vez que hay un problema- prefiro estar pendente das vacas pola mañá e pola noite e desentenderme», apunta José Manuel Antelo, un joven ganadero de Zas que, sin embargo, reconoce las dificultades para hacerse con mano de obra dispuesta a realizar este trabajo: «A xente prefire cobrar o mesmo ou incluso bastante menos e traballar nun bar ou nun supermercado. Parece como se non estivese ben visto ser gandeiro ou traballar nunha granxa».

Sueldos de hasta 1.400 euros

Las condiciones varían enormemente entre unas explotaciones y otras dependiendo del horario o del tipo de trabajo que se realice. La mayoría oscilan entre los 700 euros que puede estar cobrando una persona que se dedica únicamente al ordeño -dos horas por la mañana y otras dos por la tarde- y los 1.400 euros que puede llegar a cobrar un operario a jornada completa. Ese es, al menos, el importe que actualmente desembolsa un ganadero de Mazaricos a uno de sus trabajadores, incluyendo dos fines de semana libres al mes y días de libranza entre semana.

«Penso que as condicións non son tan malas e aínda así me custa traballo atopar xente para a granxa», lamenta.

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