Los jabalíes ponen en peligro una de las mejores cosechas de maíz

Existe constancia de daños en más de un centenar de fincas de la comarca

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Mazaricos / La Voz

El jabalí se ha convertido en un enorme quebradero de cabeza para los agricultores barbanzanos. A poco más de dos semanas para que se inicie la campaña de ensilado del maíz, una de las mejores que se recuerdan en la zona, los ataques de estos animales se han multiplicado durante los últimos días poniéndola en peligro. En la comarca se supera ya el centenar de fincas en las que ha dejado muestras de su voracidad.

«Parecen unha desbrozadora. Alí por onde pasan deixan todo desfeito e totalmente inservible», apunta José Manuel Recarey, un ganadero lácteo de Mazaricos que ha sufrido los ataques de los jabalíes en seis de sus parcelas de cultivo. «Resulta difícil saber a superficie afectada porque os ataques vanse repetindo en distintas zonas dunha mesma finca, ás veces incluso separadas por centos de metros. Polos cálculos que botamos, o perdido xa supera as dúas hectáreas e todo apunta a que as cousas aínda van ir a peor», lamenta este profesional, que teme por lo que pueda suceder en los días que quedan para que se inicie el ensilado: «A espiga xa empeza a estar madura e iso faina máis apetecible para os xabarís, polo que as perdas poden ser moi cuantiosas».

Otro tanto están sufriendo los propietarios de terrenos ubicados en el parque natural, que dicen estar «totalmente desesperados e impotentes» por los destrozos causados por los cerdos salvajes. Andrés Ageitos, uno de estos agricultores, confirma daños de consideración en tres de sus fincas, en la parroquia de Oleiros. Asegura que incluso plantó hierba en una parcela y se la levantaron: «Non me vale a pena gastar os cartos». Afirma que, si la situación continúa igual, venderá los animales que tiene, e indica: «Estamos vendo mandas de dez ou 12 animais. Xa nin se asustan ao ver á xente, vai chegar un momento no que lles teñamos nós medo a eles».

Más población

El aumento de los ejemplares de jabalí en territorio barbanzano es una realidad que, además de los propios agricultores afectados, confirman los cazadores. «É difícil sabelo, pero todo apunta a que durante os últimos anos recriaron moito e que a poboación medrou sensiblemente», apunta Ramón Paz, secretario de la Asociación de Caza y Pesca El Halcón de Mazaricos, quien confirma la realización de dos batidas durante los dos últimos fines de semana que permitieron abatir a cuatro ejemplares.

Más dificultades dicen encontrarse otras entidades para lograr la concesión de estas medidas de control de la especie. «En zonas onde hai moitas reclamacións, si conceden batidas, aínda que limitadas a un ou dous exemplares, insuficientes para controlar o incremento da poboación de xabarís. Máis aínda tendo en conta que non está permitido matar femias nin animais en época de cría, como a actual», apunta el responsable de una entidad cinegética de la comarca que pide que no se publique su identidad.

La escasa eficacia de estas medidas de control de la especie ha llevado a distintas entidades profesionales agrarias a pedir mayor implicación de las Administraciones e incluso que se califique al jabalí como una plaga y se pongan en marcha acciones más expeditivas que permitan evitar los cuantiosos daños que su actividad provoca al sector agroganadero.

Al parecer, el aumento de la acción depredadora de los jabalíes coincide con la época de cría de la especie y con la temporada en la que se necesita más cantidad de alimento para su sustento.

Los ganaderos piden ayudas para paliar las pérdidas provocadas por los cerdos salvajes

«Se queren telos no monte, que se fagan cargo dos danos que provocan. Non podemos ser sempre nós os que suframos as consecuencias do aumento desmesurado que rexistra a fauna silvestre». Así de contundente se muestra Óscar Blanco Riveiro, presidente de Gandeiros de Mazaricos, en una opinión que comparten la práctica totalidad de los profesionales del campo.

A día de hoy, tal y como confirman desde el Centro de Atención ao Agro Galego, no hay convocada ninguna ayuda pública destinada a paliar los daños provocados por el jabalí sobre los cultivos.

Fue en julio del 2016 cuando se publicó la última convocatoria de subvenciones -no se hacía desde el 2010- aunque sus importes resultaban irrisorios en relación al valor de las plantaciones. De hecho, en el caso del maíz, se abonaban solo 13 céntimos por metro cuadrado afectado, hasta un máximo de 1.300 euros, cantidad que apenas alcanzaba a cubrir el coste de una hectárea de esta gramínea.

Difícil equilibrio (Sálvora)

En caso de necesidad de alimento, el jabalí no entiende de límites y se adentra incluso en núcleos poblados arrasando cuanto cultivo encuentra a su paso. El problema no tiene fácil solución porque la Administración también debe velar por el bienestar animal, y aunque el equilibrio parezca imposible, le corresponde actuar, porque no es justo que siempre paguen las consecuencias los mismos.

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