Los peregrinos buscan en Mazaricos las mejores panorámicas

El Concello realizó una veintena de mejoras vinculadas a la ruta jacobea, entre ellas la creación de varias áreas de descanso

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mazaricos / la voz

El número creciente de peregrinos -más de 26.000 durante el 2017- que atraviesan Mazaricos en dirección a Fisterra está dejando huella en el territorio. Ya no solo por la repercusión económica que este paso tiene en la treintena de negocios que se benefician directa o indirectamente de la ruta, sino también por las infraestructuras que se van creando a lo largo de los 12 kilómetros del recorrido.

Tanto es así que el número de actuaciones que se han llevado a cabo vinculadas a la ruta jacobea rondan la veintena. La más vistosa y visitada es, probablemente, el área de descanso de Santa Mariña, un espacio de sombra con más de 1.500 metros cuadrados de superficie que cuenta con mesas y una fuente, y donde muchos peregrinos hacen noche con sus tiendas de campaña. Otro tanto sucede con la zona de O Muíño de Mollón, un lugar con encanto en el último tramo del Camino y que, como su propio nombre indica, cuenta con un molino de río rehabilitado y un espacio de reposo salpicado de distintas especies arbóreas autóctonas de gran atractivo.

A escasos dos kilómetros se encuentra el mirador de Corzón que, pese a estar ligeramente apartado del trazado del Camino, cuenta con numerosa presencia de aquellos peregrinos que no quieren perderse una vista excepcional de buena parte del territorio mazaricano. No menos impresionante es el paisaje que se divisa desde el mirador construido en Foxas, en el entorno del monte Aro que, gracias a sus casi 600 metros de altura, permite una amplia panorámica de los ayuntamientos limítrofes y, de forma especial, del entorno del embalse de A Fervenza.

El auge experimentando la prolongación jacobea hacia Fisterra durante la última década también se ha traducido en la construcción de varias sendas peatonales y vías de servicios habilitadas de forma especial para el tránsito de caminantes. Es el caso de las existentes en Lamelas, paralela a la carretera Pereira-Pino de Val, la que va de Sanfoga hasta Ponteolbeira o la habilitada en las inmediaciones del núcleo de Busto.

Recuperación de espacios

A esto hay que sumar la adecuación de espacios degradados, como en el interior del núcleo de Lago, o incluso la recuperación de parte de trazado del Camino originario en Vilar de Castro, que llevaba más de una década cerrado y que, en la actualidad, utilizan los viandantes que optan por realizar la variante que los trae hacia A Picota.

Como reconocen desde el Concello, la apuesta por estas mejoras seguirá a corto plazo con la construcción de un área de descanso en Gueima, donde se aprovechará una masa común en desuso para colocar una fuente, una marquesina y varios bancos.

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