Las tres velas de Ventura

Una mujer de Camboño cumplió ayer «un cento» rodeada de su familia


Noia / La Voz

Nada menos que tres velas sopló ayer Ventura Poceiro Agraso, todo un récord, como bien apunta su bisnieta pequeña, Aida, que a sus cuatro años y después de hacer cuentas concluyó que Tua, como ella le llama, es la primera de la familia que cumple tres números. Así que la matriarca necesitó la ayuda de sus allegados para apagar las velas con las que celebró cien años de vida.

Pese a que un siglo en este mundo bien merece una fiesta con toda la pompa, Ventura no estaba demasiado por la labor. Explica su única hija que hace solo unos días que se cumplieron ocho años del fallecimiento del hombre que durante casi seis décadas compartió su vida con ella, una coincidencia que la entristece un poco. Con todo, pese al luto que asegura que no la abandonará jamás, la mujer más longeva de Camboño, en Lousame, es una persona feliz rodeada de los suyos.

Protectora

Los más pequeños son su debilidad, y aunque ella no se muestra demasiado habladora, en parte debido a que el paso del tiempo ha dañado su oído, los demás cuentan lo protectora que es y ha sido siempre con los niños que han pasado por la casa, empezando por su propia hija y sus nietos, a los que crió porque la emigración los separó de sus padres durante varios años, hasta Martín, Paula, Brais y Aida, sus bisnietos.

Como una piña, toda la familia, e incluso allegados a los que no unen lazos de sangre con Ventura, arropó ayer a la centenaria. Durante la mañana se sucedieron las visitas a la casa para felicitar a la cumpleañera, sorprendida por el aluvión de besos y regalos: «¿Cólloo eu? ¿É para min?», preguntaba cada vez que le entregaban algún obsequio. Los buenos deseos le llegaron también por teléfono e incluso a través de algo difícil de entender para ella: las redes sociales.

Buena salud

Decía su familia que la mujer no estaba del todo convencida de que ayer fuese el día de su cumpleaños, pero al preguntarle por su edad responde: «Teño xa un cento». Hace unos días sufrió un achuchón y sus allegados temieron lo peor, pero se ha recuperado: «Vou estando bastante ben». Y tanto que lo está, y aunque no puede ayudar en las tareas del campo -dedicó toda su vida «a traballar a terra»- como hasta hace un año, anda con bastón, su salud es buena y conserva una gran memoria.

Mientras Ventura abandona su sillón para acomodarse en torno a la mesa, sus nietas preparan la tarta con las tres velas del cien. Todos ayudan a soplarlas y piden el mismo deseo: «De hoxe nun ano».

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