Carnota revivió el naufragio del Ariete seis décadas después

m. x. b. RIBEIRA / LA VOZ

CARNOTA

Un acto recordó el nombramiento de pueblo humanitario por el rescate de los 168 tripulantes de la fragata

30 may 2026 . Actualizado a las 18:57 h.

El 25 de febrero de 1966, la fragata Ariete, perteneciente a la Armada Española, naufragaba en la playa de Ardeleiro, en Lira. La valentía de los vecinos de esta localidad, que no dudaron en echarse al mar, permitió salvar a todos los tripulantes, un total de 168. Se dice que fueron trasladados a tierra en un cuarto de hora. Esa hazaña fue recordada este sábado, en el marco de las fiestas de Os Remedios Vellos que se celebran en la parroquia carnotana.

Seis décadas antes, durante estas mismas fiestas, una delegación de la Armada Española se desplazó a Lira para agradecer la intervención de los vecinos durante el naufragio, concediéndole al municipio el título oficial de pueblo humanitario. Este sábado fueron los tripulantes del buque Carnota, que tiene como misión prestar servicios de apoyo logístico, seguridad marítima y protección del patrimonio, los que se dieron cita en el lugar.

El comandante del Carnota, Eduardo Delgado Franco, le entregó al regidor local, Juan Manuel Saborido, una placa conmemorativa de dicho aniversario, destacando una vez más el heroico comportamiento de los vecinos. El acto tuvo lugar a pocos metros del punto en el que acabó hundiéndose la fragata, junto al monolito que se erigió en abril del 2006. La cita contó con la presencia de José Manuel Lago Villar, Jesús Manuel López Fernández y Vicente Martínez Piñeiro, tres de los supervivientes de aquella tragedia marítima.

Tras el homenaje, tanto las autoridades locales como los tripulantes del buque Carnota se sumaron a la celebración de Os Remedios Vellos. Primero asistieron a la misa solemne, oficiada al aire libre en las inmediaciones de la capilla, y luego participaron en la procesión. De hecho, fueron oficiales del barco de la Armada los que portaron a la santa durante un breve recorrido por la zona, que discurrió al ritmo que marcó la Banda Santa Cruz de Rivadulla.

La jornada cobró después un tono mucho más lúdicos, con la sesión vermú que amenizó el Grupo M3 y que dio paso a una comida de confraternidad.