Jessica Martínez: «O positivo dun familiar obrigounos a pechar»

La librería que regenta ya tuvo que cerrar a las dos semanas de abrir por el estado de alarma


Ribeira

La carnotana Jessica Martínez es una persona dura de pelar. No se amilana ante nada y su objetivo es seguir con paso firme hacia adelante. Lleva casi ocho meses al frente de la librería Chorima de Carnota y los problemas se le agolpan en la puerta. Desde el día 7 tiene cerrado el negocio, pues ni ella ni su hermana, que atienden al público, pueden trabajar porque el covid se cruzó en su camino: «O positivo dun familiar obrigounos a pechar». El primer test dio negativo y, si todo transcurre con normalidad, mañana podrán volver a su puesto detrás del mostrador.

Esta emprendedora es cocinera en un barco de Salvamento Marítimo desde hace doce años y está destinada en el sur de España. Después de tanto tiempo fuera de casa, una de sus ilusiones era regresar a su villa natal y establecerse por su cuenta. La morriña y su hija de 5 años fueron motivos más que suficientes para buscar otro rumbo a su vida profesional.

Era la ilusión de su vida montar una librería en Carnota. Después de una importante inversión y destinar sus ahorros al negocio, el 1 de marzo sacó el candado de su establecimiento y echó a andar la librería Chorima, un proyecto en el que ponía todo su empeño y creaba un puesto de trabajo, pues ella seguiría navegando hasta que la empresa comenzase a levantar el vuelo.

Puerta cerrada

Los primeros días «a cousa ía moi ben». Sin embargo, el confinamiento decretado dos semanas más tarde truncó parte de sus ilusiones. Con la puerta cerrada aguantó como pudo, y luego abrió por las mañanas para no exponerse «nin nós, nin os clientes». El coronavirus fue un golpe para su negocio del que se iba recuperando poco a poco. Cuando comenzaba a levantar cabeza, otro palo volvió a tocar a su puerta. Unos desconocidos entraron a robar en su tienda a finales de agosto cuando ella estaba dentro y se llevaron camisetas valoradas en unos 450 euros.

Y el miércoles pasado, se vio obligada a poner el cartel de cerrado de nuevo: El coronavirus llamaba a su puerta, «un familiar deu positivo e por precaución tivemos que poñernos en corentena». El primer análisis tanto de ella como de su hermana dio negativo, y ayer por la mañana hicieron otro test para conocer si siguen limpias. En caso afirmativo, regresarán a atender a sus clientes inmediatamente.

A pesar del contratiempo, Jessica Martínez se mostraba muy optimista pues, «nós estamos ben e o familiar tamén». La actividad en la tienda quedó suspendida excepto «aqueles encargos que nos foron chegando nos últimos días. Como nós non podiamos saír da casa, un familiar vai repartir aos clientes», afirma Jessica Martínez.

Ilusionadas

La empresaria reconoce que tanto ella como su hermana están muy «ilusionadas e contentas con volver a abrir a porta. O mellor é que non pasara nada e eses días que perdemos xa os iremos recuperando».

Esta emprendedora comenta que desde que están confinadas fueron muchas las llamadas de apoyo de clientes, vecinos y familiares y esas muestras de cariño, «son as que nos empuxan a seguir adiante». Pidió una excedencia de seis meses en su trabajo para atender el negocio, que «pouco a pouco vai tirando».

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