Si don Quijote levantara la cabeza...

Los molinos eólicos sitian un espacio natural con unas vistas espectaculares, pero abandonado desde hace tiempo


Ribeira / La Voz

En un lugar de la zona, de donde es conveniente acordarse, hay un privilegiado balcón sobre el mar en el que se pueden divisar desde la impresionante playa de Carnota -una de las más largas que hay en Galicia-, hasta el pedregoso monte Pindo. El conocido como mirador de Paxareiras es un rincón carnotano de visita obligada por su belleza natural, pero que ha sido invadido por la multitud de molinos eólicos que harían removerse en su tumba al mismísimo don Quijote. Además de afear el paisaje, el ensordecedor sonido de las palas -situadas a escasos metros- acaba provocando que los visitantes acorten su estancia más de lo deseado.

Otro de los problemas de esta zona es que, desde que se inauguró -coincidiendo con la ampliación de la AC-400- en el año 2000, no se ha acometido ninguna mejora. De hecho, el mirador únicamente está formado por una pequeña explanada para aparcar los vehículos y de un pedestal que en su día sostuvo una placa conmemorativa y que ha vivido mejores tiempos.

Restos de basura

La falta de papeleras es palpable en toda la zona, donde se acumulan restos de plásticos, botellas y refrescos, así como parte de la carrocería de un automóvil que en algún momento debió de sufrir un accidente. Tampoco cuenta con mobiliario donde sentarse a contemplar las vistas, por lo que los visitantes deben buscar un sitio donde acomodarse sobre la hierba, donde hay que mirar bien para no pisar los restos de excrementos de vaca.

Desde la Consellería de Infraestruturas, responsable de este entorno, reconocieron ayer que, por el momento, no hay ninguna actuación prevista en esta zona de Carnota.

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