«Ata aquí aínda podemos vir arrastrando un pau»


Ribeira / La Voz

Ciertamente, los seis kilómetros de distancia que hay entre Lira y Carnota, y los 3,1 que existen entre Cabo de Cruz y O Saltiño no parecen una distancia insalvable, sin embargo, basta con acercarse un día cualquiera a las puertas del consultorio crucense para comprobar que la media de edad de los pacientes supera con mucho la de jubilación, y que la mayoría arrastra achaques que dificultan su movilidad. Así que el hecho de tener la puerta cerrada durante más de tres meses no les hace ni pizca de gracia: «Nós xa somos vellas. Ata aquí aínda podemos vir arrastrando un pau, pero para ir ao Saltiño temos que pagar o coche de liña».

La que habla es una mujer que acompaña a otras dos. Una de ellas, que camina con muleta, tiene una herida en una pierna, y ya le han advertido que a partir de la próxima semana tendrá que ir al centro de salud boirense, si es que puede: «Eu ao Saltiño non sei se poderei ir porque non teño quen me leve e no autobús non podo subir. Xa llo dixen e ten que vir a miña filla por aquí para que lle ensinen a facerme as curas», contaba la anciana.

Otra mujer se mostraba más resignada: «Ir para alá non nos gusta, pero para iso tampouco temos gana de morrer e é o que hai». Tampoco las personas de menos edad y con menores problemas de movilidad ven con buenos ojos quedarse sin consulta en Cabo todo el verano: «Supoño que todo o mundo dirá o mesmo, é un abuso», decía un hombre, a lo que otra vecina replicaba: «É unha comodidade ter o médico aquí, e a maioría da xente xa é maior e non ten coche».

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