La mayor colección privada de Laxeiro está en Boiro: «Quiero enseñarla y cuidarla»

Arturo Reboyras
ARTURO REBOYRAS RIBEIRA / LA VOZ

BOIRO

La hija de Salvador Alcalde impulsa una fundación para preservar este legado

14 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Pocas personas conocen la magnitud del patrimonio artístico que guarda Boiro. En el pazo de Fonteneixe permanece una de las colecciones privadas más importantes de Galicia, un fondo que llegó a reunir 662 obras de Laxeiro —la colección más numerosa del artista en manos privadas— junto a piezas de figuras esenciales del arte gallego como Luís Seoane, Manuel Colmeiro, Isaac Díaz Pardo o Fernando Álvarez de Sotomayor. Ahora, ese legado acumulado durante décadas comienza a abrirse a la sociedad con la puesta en marcha de la Fundación Alcalde Varela.

La entidad nace impulsada por María Eugenia Alcalde Varela, hija del empresario y coleccionista Salvador Alcalde, emigrante boirense que hizo riqueza en Venezuela y convirtió una parte importante de su éxito empresarial en una intensa labor de mecenazgo cultural. «Mi padre hizo una pequeña fortuna y se la gastó en ayudar a un montón de artistas que estaban a su alrededor», resume ahora su hija.

La historia de la colección comenzó precisamente en Venezuela, donde Salvador Alcalde y su esposa, Loli Varela, iniciaron la adquisición de obras de artistas latinoamericanos y contemporáneos. Sin embargo, la restauración del pazo de Fonteneixe y su creciente relación con destacados creadores gallegos acabarían marcando el rumbo definitivo del proyecto. El encuentro de Alcalde con Laxeiro fue determinante. Ambos forjaron una estrecha amistad y el boirense llegó incluso a viajar a Argentina para localizar y adquirir obras del pintor de Lalín. Aquella relación fue el germen de una colección que alcanzó dimensiones excepcionales.

Aunque con los años parte de los fondos fueron reorganizados y algunas obras gráficas salieron de la colección, María Eugenia Alcalde asegura que sigue conservándose un conjunto de enorme relevancia. «De Laxeiro es la más numerosa. De Seoane, como colección privada, pienso que también es de las más importantes», afirma. A ello se suman obras procedentes de la colección venezolana de la familia, incorporadas cuando sus padres regresaron definitivamente a Galicia hace una década, dando lugar a un conjunto que combina arte gallego, latinoamericano y europeo.

Permanencia en Barbanza

La muerte de Salvador Alcalde hace dos años llevó a su hija a plantearse el futuro de todo ese patrimonio. Restauradora de arte, diseñadora de interiores y también coleccionista, decidió dejar atrás su vida en Madrid para instalarse en Boiro y dedicar sus esfuerzos a la creación de una fundación que garantice la conservación del legado familiar. «Me pregunté qué iba a pasar con la finca y qué iba a pasar con la colección. Si queda en el aire se puede malvender. En cambio, con una fundación, al final puede quedar en Barbanza toda esta historia: quiero enseñarla y cuidarla», explica.

La fundación, constituida hace aproximadamente un año, tiene por ahora su sede en un ático de Boiro, desde donde se coordinan las primeras iniciativas culturales. Entre los proyectos figura la recuperación de la antigua bodega de Fonteneixe como espacio creativo para artistas, artesanos y actividades vinculadas a la cultura. «Creo que hace mucha falta un espacio creativo en la zona de Barbanza», sostiene María Eugenia.

La intención no es convertir de inmediato la colección en un museo permanente, sino darla a conocer de forma progresiva mediante exposiciones temporales, colaboraciones y actividades culturales. La fundadora reconoce que la dimensión del patrimonio obliga a actuar con prudencia. Su madre continúa residiendo en el pazo y buena parte de las obras siguen formando parte de una colección privada. «Me da respeto que esto se convierta en algo tan público. Quiero que se vaya conociendo poco a poco», señala.

Junto a ella trabaja la periodista y gestora cultural Bárbara da Silva, que llegó a Boiro también desde Venezuela para incorporarse al proyecto. A su juicio, el objetivo va más allá de preservar una colección histórica. «No solo se trata de cuidar este legado, sino también de ayudar a que nuevos artistas tengan apoyo y visibilidad», explica.

Colaboración pública

La Fundación Alcalde Varela aspira así a tender puentes entre la colección reunida por Salvador Alcalde y las nuevas generaciones de creadores. Un proyecto que nace desde la iniciativa privada, pero que busca complicidades institucionales para consolidarse en el tiempo. «Lo mejor que puedo hacer para honrar a mi padre y a mi madre es esto», afirma María Eugenia. Su propósito es que uno de los grandes tesoros artísticos desconocidos de Galicia deje de permanecer oculto y encuentre, por fin, un lugar propio en Barbanza.