Marisa Lojo: La hormiguita constante que no desfallece

Ramón Ares Noal
MONCHO ARES RIBEIRA / LA VOZ

BOIRO

CARMELA QUEIJEIRO

Va camino de alcanzar treinta años liderando las acciones recaudatorias en Boiro para combatir el cáncer

20 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Marisa Lojo Alcalde (Boiro, 1951) es una de esas personas que necesitan todos los pueblos: sí, son imprescindibles, pues trabajan sin descanso dedicadas a una causa justa, sin desfallecer, probablemente retroalimentadas por el agradecimiento de las gentes que reconocen su labor cuando, por ejemplo, les responden al recoger su donativo: «No me des las gracias, gracias a ti por hacer lo que haces». Lleva cerca de tres décadas presidiendo la Asociación Lucha Contra el Cáncer en Boiro, entidad de la que ya formaba parte cuando estaba al frente su antecesora, Dolores Outeiral Becerra, «ella es nuestra presidenta de honor y fue implicándome poco a poco, hasta que me metí de lleno».

Integrante de una saga de apreciados emprendedores boirenses, ella lo fue también, primero, con una tienda de ropa infantil que se llamaba La Casa de los Niños, situada en la calle Principal; luego, con un establecimiento de decoración, hasta que le llegó la jubilación, de la que disfruta dedicando tiempo a los demás, a ese trabajo de hormiguita constante para aportar granitos de arena con el fin de ganar batallas a esa enfermedad que no distingue de clases ni edades.

Su directiva

Al contrario de lo que se pueda pensar, Marisa Lojo no dio el paso espoleada porque la afección le tocara de cerca, sino porque, como indicaba, se fue metiendo en la lucha sin darse cuenta, pero matiza: «Yo tengo a mis chicas, que trabajan mucho: María José Bermúdez, María Mirón, María del Carmen Muñiz, Mari Bara, Beatriz Martínez y Fermina Treus». De esta forma, la presidenta de Lucha Contra el Cáncer hace justicia a la dedicación de toda su directiva.

Al conversar con Marisa Lojo, incluso la persona menos sensible se da cuenta de que está ante un ser humano especial, que se expresa con educación y en tono cariñoso, y de su boca solo salen palabras de agradecimiento, no solo para quienes acuden a las mesas solidarias que instalan en la calle peatonal de Boiro en días señalados, como los internacionales de los diferentes cánceres o en las fiestas de Boiro, sino para el público en general: «La gente es muy generosa. Solo recibimos buenas palabras. Quién quiere aportar algo, lo hace, si no, simplemente sigue su camino. Las malas contestaciones no existen», explica.

Tantos años en la brecha y viendo que la enfermedad alcanza a todas las familias —también a la suya, como reconoce—, puede desalentar a quien trabaja altruistamente, pero no es el caso de Marisa Lojo: «Mira, tengo aquí la revista de la asociación, en la que titula que en la provincia recaudamos más de un millón de euros que se van a investigación, y en la foto salen los chicos que van a trabajar gracias al esfuerzo de todos, y también está el doctor Carracedo. Esto es lo que nos da ánimos para seguir peleando. Por eso, siempre que montamos una mesa, llevo revistas para que todo el mundo vea que nuestro trabajo no es vano. Que da frutos».

Labor conjunta

La presidenta de Lucha contra el Cáncer de Boiro recuerda todas las actividades que desarrollan para recaudar fondos, desde las mesas, hasta aquellas otras que el covid ha impedido realizar, pero por las que espera ansiosa, como la cena anual, la caminata de la Farmacia Cimadevila, el partido de fútbol solidario, y expresa públicamente su satisfacción y agradecimiento, porque, como dice, la lucha contra el cáncer no es solo el nombre de la entidad que preside, sino una labor conjunta, y esta se pone de manifiesto en Boiro «pero en todo Boiro, no solo en el centro», con la generosidad de los vecinos: «Creo que en la institución están muy contentos con lo que aporta Boiro».

Cerca de alcanzar los 30 años en la presidencia —«llegué en 1995, pero no me siento cansada», matiza— asegura que, tal y como está estructurada la entidad y la buena directiva que tiene, está dispuesta a seguir hasta que el cuerpo aguante, para satisfacción de los boirenses, cuyo altruismo tiene eco más allá de las fronteras del municipio. No tiene tiempo para el desánimo y explica con optimismo que cada vez se avanza más para combatir el cáncer, y los enfermos siempre encontrarán ayuda en la entidad «aunque sabemos que están bien atendidos».