¿Qué posibilidades tiene el Boiro de conseguir el ascenso a Tercera?

Recurrir a la justicia ordinaria se antoja como la vía que más le conviene al conjunto de Barraña


Al igual que ocurre con las escrituras sagradas, las leyes, los reglamentos y las normativas dan pie a múltiples y contradictorias interpretaciones. La ambigüedad con la que están escritas acostumbra a crear malentendidos que, en el caso del deporte, acaban llegando a la justicia ordinaria. El Boiro, que solicita una plaza en Tercera División, se encuentra en una de estas encrucijadas. La ausencia de jurisprudencia mantiene el caso rodeado de incógnitas, a pesar de que todo apunta a que será un juez, y no federación alguna, quien dictará la sentencia final.

¿Qué reclama el Boiro?

La junta directiva del Boiro entiende que, al ascender el Compostela a Segunda B, queda una plaza vacante en Tercera. Considera que les corresponde al ser el equipo con mejor coeficiente de deportividad, en detrimento del Cultural Areas, que fue el equipo que terminó tercero en el grupo sur de Preferente.

¿La decisión compete a la federación gallega?

El Boiro entiende que sí, aunque la gestión de Tercera corresponde a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ya que se trata de una liga nacional. Según el artículo 195 de su reglamento general: «Será potestativo de la RFEF cubrir las eventuales vacantes producidas en Tercera División y, si así lo decidiera, resolverá acerca de los que deban ocuparlas». La federación gallega tiene delegadas algunas competencias de esta categoría, como es el caso de las sanciones deportivas o la tramitación de fichas. El fin de esto es el de no crear un embudo administrativo en Madrid.

¿Existe realmente una vacante?

Este es el verdadero quid de la cuestión. El Boiro entiende que sí porque el Compostela ha dejado una plaza libre. Lo lógico, en circunstancias normales, sería que, si no hay equipos que desciendan por arrastres, el mejor tercero de Preferente ocuparía ese hueco para mantener la liga con 20 clubes. Pero esta temporada la realidad es otra, ya que no ha habido descensos y sí han subido cuatro conjuntos de Preferente, además del Estudiantil, por lo que ya son 24. El reglamento no es claro sobre este apartado, ya que no dice exactamente el número de clubes por cada competición, por lo que, al no existir jurisprudencia sobre esta cuestión, la justicia ordinaria puede dar la razón al Boiro y obligar a la federación a ascenderlo. Ese es el clavo al que se deben agarrar en Barraña. La única referencia sobre esta cuestión corresponde con la problemática de los cuatro equipos que subieron a Segunda B sin acabar el playoff, Lealtad, Alcoyano, Marino y Linares. En esa ocasión, la federación española aseguró que estos ascensos no implicaban vacantes en Tercera.

¿Por qué a ‘nadie’ le interesa que se aumente el número de equipos?

Al no haber descensos, las ligas engordarán el próximo año. En Segunda B serán más de 100 equipos y solo en la Tercera gallega habrá 24. La federación sabe que esto es un problema y, de darle la razón al Boiro, habría como mínimo otros 21 clubes del resto de España en la misma situación, que también reclamarán el ascenso desde Preferente.

A los clubes tampoco les interesa que haya un miembro más en la categoría, ya que el dinero que reciben de la caja común de la federación española habría que repartirlo con ellos. Esto mismo ocurre con el Deportivo. Ayer la Liga se opuso a la temporada de 24 en Segunda y entre los motivos estaba el perjuicio económico para el resto de equipos.

¿Cuándo puede adoptar la resolución la federación española?

A pesar de que el Boiro tiene diez días para apelar la decisión del juez único de la federación gallega, todo apunta a que su solicitud acabará en manos de la RFEF. Lo normal, aseguran fuentes relacionadas con estos organismos, es que respondan en el margen de una semana a partir del día de la llegada del escrito.

¿Qué diferencias hay con la reclamación del Estudiantil?

El Boiro ha recordado el caso del Estudiantil como uno de los ejemplos a seguir. Sin embargo, la problemática de los de A Estrada fue diferente, ya que fue sancionado con tres puntos menos por una supuesta alineación indebida contra el Arzúa. El juez le dio finalmente la razón, lo que obligó a la federación gallega a readmitirlo en Tercera. El punto en común es que la justicia ordinaria contradijo a la deportiva, lo que también intentará el Boiro.

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