Una visita guiada para abrir el telón en los molinos de Goiáns

El Concello de Boiro organizó una ruta con función teatral en el conjunto etnográfico

a. p.
Ribeira / la voz

En este verano atípico fueron muchas las actividades que se tuvieron que suspender por la situación del país. Entre ellas están las visitas guiadas que cada verano organizaban en Boiro a los molinos de Ponte Goiáns. El pasado sábado tuvieron la oportunidad de recuperar, aunque de manera puntual, la dinámica: «Íase facer unha obra de teatro nos muíños, así que aproveitamos a ocasión para entrar e explicar como funcionaban», comenta la técnica de la Oficina de Turismo.

La visita salió desde la plaza de Galicia y finalizó con la visualización de la obra A muiñada, a cargo de Galeteatro, en estos molinos: «Como a obra era sobre este tema, pareceunos interesante completala coa ruta na que se explica todo o seu funcionamento», apunta Luís Castro, de la firma Trebello, encargado de la visita.

Se trata de una forma de completar una actividad que tenía como misión dar a conocer una práctica con gran tradición. «Fixemos a visita para darlle un extra á actividade e tendo en conta que estaba todo moi relacionado», aclara Castro, ya que es la representación de dos personajes que explican, con humor, la tradición de los molinos: «Fai un pequeno percorrido sobre a historia dos muíños, o auxe e a importancia que tiveron na Galicia antiga e a decadencia coa chegada dos eléctricos».

Caminar por la historia

La temática era, pues, la excusa idónea para recuperar las viejas visitas. «Ademais había xente que non sabía chegar ata a obra, así que serviu tamén para acompañala», señala el responsable de la visita. Salieron desde la casa consistorial y finalizaron en Ponte Goiáns. «É unha ruta curta, de 20 ou 25 minutos, pero repleta de historia», apunta el guía.

«Fomos polo Camiño Real ou Camiño Vello e paramos a explicar como a ambos lados foi nacendo o que hoxe é a vila», apunta Castro de un inicio de ruta que ya muestra la importante carga histórica que hay en el pueblo, recorriendo la iglesia de Santa Baia, para continuar hasta el cruceiro de Vao y el lavadero del mismo lugar: «Aquí tamén paramos, xa que sucede un pouco o mesmo que cos muíños», comenta el guía, ya que eran lugares en los que la gente se reunía para charlar a la vez que trabajaba.

Fue la última parada antes de llegar al punto de encuentro, donde pudieron, de manera exclusiva este verano, entrar y apreciar el funcionamiento de los molinos: «O único que non puidemos ver foi como baixaba a auga por culpa da seca que hai este ano». En el mismo punto conocieron también el origen de las muiñadas. «A xente estaba á espera da súa quenda no propio muíño, ás veces durante días enteiros, e cantaba e bailaba», apunta Castro bromeando con que de ahí nace el dicho: «Unha noite no muíño non é nada, unha semana si que é muiñada». Una fiesta en el trabajo que dio lugar a uno de los grandes emblemas de Galicia: la muiñeira.

Al finalizar la visita se abrió el telón para dar paso a la obra. Ambas actividades se realizaron con todas las medidas de seguridad oportunas, siendo obligatorio el uso de mascarilla en todo momento y garantizándose la distancia entre asistentes. Para la función, las sillas se prepararon por unidades familiares y en la entrada a los molinos el grupo se dividió en pequeños conjuntos de 5 o 7 personas como máximo.

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