Compañeras de casa y de trainera revelación

Andrea Oubiña y Natalia Tubío dejaron la ría de Arousa para vivir en Rentería y sorprender con Donostiarra

Oubiña y Tubío, antes de un entrenamiento en San Sebastián.
Oubiña y Tubío, antes de un entrenamiento en San Sebastián.

A Coruña marcó el pistoletazo de salida de la Liga Euskotren. En las aguas herculinas, dos remeras que nacieron y crecieron en las orillas de la ría de Arousa debutaron bajo un mismo escudo, el de Donostiarra. Una de ellas es Andrea Oubiña (O Grove, 1990) que, con quince títulos entre banderas de la Concha y ligas, se ha convertido en la remera de banco fijo más laureada de España. A su lado se encontraba una Natalia Tubío (Boiro, 1999) que regresaba a la principal competición nacional tras sus éxitos con Cabo y Náutico Ribeira.

Ambas comparten batallas navales, entrenamientos y también piso en Rentería. Aunque el covid-19 las dividió entre el País Vasco y Galicia, se han vuelto a reencontrar tras la caída del estado de alarma para acoplar un bloque renovado, que a pesar de buscar la permanencia en la Liga Euskotren ya se ha erigido como equipo revelación tras la bandera lograda en Ciérvana. «Queremos evitar o cuarto posto, de aí para arriba todo o que veña benvido será», reconoce Oubiña, que marcó historia en una trainera de San Juan que devoró todos los títulos habidos durante las cuatro temporadas que compitió en Pasajes.

Para la patrona Natalia Tubío, esta es su primera experiencia en el País Vasco. «Aquí el remo se vive de forma totalmente diferente. Se ve más como un trabajo que como un hobbie. Tenía ganas de probarlo y estoy muy contenta de haber venido», afirma la boirense, a la que le afectó la incertidumbre de si finalmente se disputaría la liga: «Seguimos cruzándonos los dedos para que no haya un rebrote y nos corten la liga a la mitad».

Para la boirense, esta es una temporada clave para dar un paso más en su trayectoria. Sabe que a mayor trascendencia, mayor responsabilidad: «Vengo acostumbrada a estar en Galicia y la verdad es que es todo nuevo. Siento esa presión de tener que hacerlo bien sí o sí. Busco superarme a mí misma. Las chicas me lo ponen fácil, me ayudan muchísimo y eso me permite mejorar».

Tras media vida entre Galicia y el País Vasco, Andrea Oubiña defiende que la llegada al nuevo equipo no fue diferente a lo que sintió en San Juan: «Non tivemos ningún problema. Somos dúas máis. Non por ser de fóra nos tratan diferente». Los retos de Donostiarra no entienden de procedencias. ¿Podrán acercarse a Orio? «Cada regata empezamos de cero. Ellas son un equipo fuerte, con un bloque consolidado y a nosotras nos falta algo de eso. A base de entrenamientos y regatas veremos si podemos», afirma Tubío.

Después de las dos primeras regatas en A Coruña, las de San Sebastián cosecharon el primer puesto en Ciérvana. A pesar del éxito y tras romper la racha de victorias de Orio, saben que deben mantener un ojo encima de las traineras de Hondarribia y Arraun. «Intentaremos dar o mellor de nós e estar o máis alto posible. Faremos o noso traballo, e penso que se o facemos podemos estar cerca de Orio», reconoce Andrea Oubiña.

Mirada atrás

Pero antes de centrarse en los retos que vienen, Tubío echa una mirada al pasado, a su pasado en Cabo y Ribeira: «Son etapas que no voy a olvidar nunca. Son mis raíces y mis dos casas».

Formadas en las gélidas aguas gallegas, las dos remeras de la ría de Arousa quieren seguir disfrutando de su pasión. En una de las temporadas más inciertas que se recuerdan, la trainera de Donostiarra cuenta con dos remeras que son garantía de éxito. La unión ya ha dado sus frutos.

Una convivencia y una pretemporada que las separó entre Boiro y el País Vasco

Aunque compartan piso, la pandemia les impidió disfrutar de demasiado tiempo juntas. Natalia pasó en Boiro los tres meses que duró el estado de alarma: «Tiven que tirar de bicicleta e do que se podía. A volta á competición colleunos un pouco a correr e co tempo xusto». Andrea Oubiña sí se quedó en el País Vasco con su pareja, remero en Santurtzi: «Vivo entre Rentería e Ondárroa, polo que non estou sempre con elas. Xa nos coñecíamos e a convivencia con Natalia é boa».

La experiencia

Tras una vida atada al remo, Andrea Oubiña se tomó una temporada sabática el pasado año, que aprovechó para viajar y para disfrutar de O Grove durante un verano sin competición, algo inaudito en su trayectoria.

A pesar del año de desconexión, ejerce de voz de la experiencia para una Natalia Tubío que tira de su compañera para solucionar errores y para encontrar otra visión de lo que ocurre en el agua: «Venimos a casa y hablamos. Hay cosas que ella ve que quizás yo no. Al final está remando y se sienten cosas diferentes». La conexión ya demostró su talento en Ciérvana. Y todo apunta que será el primer éxito de muchos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Compañeras de casa y de trainera revelación