Juan Carlos Muñiz Abuín: Un auténtico ingeniero de la enseñanza

El boirense recorre todos los días 150 kilómetros para dar clase y atender su trabajo en el colegio profesional


ribeira / la voz

Es todo vitalidad. No para. Los días para él deberían de tener 30 horas, o más. Es Juan Carlos Muñiz Abuín (Taragoña, 1966), un rianxeiro que vive en Boiro «desde hace mucho tiempo». Su currículo es impresionante. Ingeniero técnico industrial por la Universidade de Vigo, técnico especialista en automoción; graduado en Ingeniería Mecánica por la Universidad de León; funcionario de carrera del cuerpo de profesores de enseñanza secundaria y, desde hace siete años, presidente de la delegación de Santiago del Colexio Oficial de Enxeñeiros Técnicos Industriais de A Coruña (Coeticor). En la actualidad es profesor de Mecánica Industrial en el IES Fermín Bouza Brey de Vilagarcía.

Este boirense de adopción se confiesa enamorado de su trabajo, y le encanta todo lo que esté relacionado con él. Además, «en nuestra profesión tenemos pleno empleo. Tuvimos crisis como todo el mundo, pero el paro en nuestro sector solo llegó al 4 %».

Mirada atrás

Es una persona trabajadora que no se amilana ante nada. Echa una mirada atrás y recuerda que el tiempo «pasa muy rápido. Apenas tes das cuenta de que se va volando». Aún así se ve correteando en su niñez por su lugar de nacimiento en el seno de una familia «trabajadora. Mi padre fue marino mercante y mi madre ama de casa. Recuerdo una infancia feliz. Jugaba en la calle con los amigos y más aún en verano cuando aprobabas todo y no tenías preocupaciones de ningún tipo».

Estudió la EGB en Rianxo y después se fue a Ribeira para hacer formación profesional y convertirse en técnico especialista en automoción. Después Vigo fue la siguiente estación de su vida de estudiante para hacer ingeniería mecánica.

Los cinco años que pasó en la capital barbanzana «fueron los mejores de mi vida. Una época estupenda, ya que salía de casa por primera vez y, la verdad, es que lo pasé muy bien. Fui muy feliz en esa etapa». Todo lo contrario que en la universidad, «o por lo menos no supe ser feliz. Solo me dedicaba a estudiar».

Reconoce que su inclinación profesional por la ingeniería le llegó cuando estudiaba sexto de EGB. «En el colegio nos vino a dar una charla sobre orientación profesional un experto y me gustó tanto que soñé con ser profesor e ingeniero. Y lo conseguí».

La docencia tiene dos caras como las monedas, según apunta: «Si no te gusta, olvídate, pero si te gusta, es tu pasión». Por eso le encanta enfrentarse todos los días a sus alumnos. Estar delante de una clase es una de sus pasiones, «me siento realizado. Es muy gratificante enseñar con la práctica. Me hace muy feliz enseñar a los demás lo que aprendo». También tuvo una academia privada y se dedicó a la profesión de ingeniero hasta que aprobó las oposiciones.

El trabajo diario y su dedicación al colegio apenas le dejan tiempo libre. Todos los días se monta en su coche por la mañana y recorre más de 150 kilómetros. Sale de Boiro y su siguiente parada es Vilagarcía. Al finalizar la jornada, se pone al volante y la capital gallega es su siguiente destino. El regreso al punto de partida es su máxima ilusión, «porque son muchos kilómetros y muchas cosas. Lo único que quiero es cenar tranquilamente sentado y ver algo la televisión para ponerme al día».

Hermano mayor

Pero es que además, Juan Carlos Muñiz es de los que le gusta meterse en charcos. Es miembro de la Irmandade do Cristo da Misericordia de Boiro de la que fue su hermano mayor durante dos años. «Una etapa muy bonita y una experiencia exitosa en una entidad en la que hay más de 600 cofrades. No le vi la cara a todos juntos».

El deporte es otra de sus pasiones. y también el mar, «nací y vivo al lado del mar. Siempre me tiró y practico actividades acuáticas». Jugó al fútbol, hace ejercicio cuatro días a la semana y participa en carreras populares como las de Ourense o Santiago, y ahora tiene entre ceja y ceja hacer la medio maratón Vigo-Baiona. El Camino de Santiago desde Francia ya es un objetivo superado, y ahora busca nuevas aventuras y experiencias. Otra de sus pasiones es el cine y la bicicleta, aficiones que tiene bastante aparcadas y en espera de que el reloj le conceda más horas.

Aunque tiene cuerda y fuerza para rato, afirma que ahora lo que quiere es «ir soltando lastre, aunque me gusta estar como estoy. Soy una persona hiperactiva pues me encanta lo que hago».

Juan Carlos Abuín es puro nervio. Por su cabeza siguen pasando proyectos e iniciativas. Detenerse no está en su vocabulario.

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