Negrón y Moreno: Pasión latina para luchar por el ascenso

Los fichajes de Brian Negrón y Juan Pablo Moreno colocan al Rotogal como firme candidato al título


Ribeira / la voz

El primero en llegar a Boiro fue Sebastián Giraldo (Colombia, 1997), fichaje de relumbrón que colocaba al Rotogal en una esfera superior y lo apuntalaba como uno de los favoritos a pelear por las primeras posiciones de la clasificación. Su aparición, sumada a un bloque sólido que aglutina veteranía y juventud, encontró su respuesta en un arranque liguero impecable, que ha permitido al equipo seguir la estela del Dumbría y meterse por primera vez en la Copa Príncipe.

Los barbanzanos han dado ahora dos nuevos golpes encima de la mesa. Ambos tienen nombres y apellidos. El primero, Brian Negrón (Puerto Rico, 1996), el segundo, Juan Pablo Moreno (Colombia, 1997), jugadores de otra categoría a los que la diosa Fortuna ha llevado a recalar en Boiro. «Hemos tenido mucha suerte, el presupuesto es prácticamente igual al de los últimos años», destacó el técnico, Emilio Palacio.

La conexión

El argentino, aunque gallego de adopción, es la cuarta pata de esta conexión latinoamericana. «En Sudamérica estos últimos años están saliendo jugadores de primer nivel. Los tres son deportistas que han pasado por todas las categorías de sus respectivas selecciones nacionales. Tienen mucho nivel».

En realidad, el combinado de Puerto Rico fue el que llevó a Negrón a Boiro. Tras su paso por Italia, necesitaba un equipo donde preparar el preolímpico que disputará con su país de cara a Tokio 2020. El Rotogal le abrió las puertas a un colocador que ha dado un plus de competitividad y talento al bloque.

«En esa posición es muy difícil ver jugadores de dos metros, pero su mejor virtud es su experiencia, a pesar de ser tan joven. Tiene muchísima proyección», dijo Palacio, quien cree que «su calma a la hora de jugar nos hace mejorar. Sabe en todo momento lo que hace, y distribuye el juego con personalidad, dando más empaque al equipo».

Forjado en Colombia, el último en llegar ha sido Juan Pablo Moreno. Lo hizo de la mano de Sebastián Giraldo, compañero desde crío en los combinados cafeteros: «Es un jugador de otro nivel. Tenía contrato en el Líbano, pero por problemas políticos se quedó sin club. Su amistad con Sebastián coincidió para que cayera aquí con nosotros».

Las características

La posición predilecta de Moreno es la de opuesto, rol que el Rotogal tenía cojo. «Llevábamos desde principio de temporada intentando cubrir esa posición. Al final es el puesto más determinante, donde se marcan las diferencias. Es como la de delantero en el fútbol, hay que meter la bola. Es muy fuerte y se nota la diferencia con el resto».

Tras su paso por las ligas de Brasil, Argentina y Alemania, a Moreno le toca llevar al Rotogal a pelear por el ascenso a Superliga. «No era algo que tuviéramos planeado, pero ahora mentiría si dijera que no tenemos que estar entre los dos primeros de nuestro grupo», confesó un Palacio que cree que «nos tocará pelear por el ascenso. Eso no dice nada, delante tendremos a Barcelona, Tarragona y Dumbría, que también buscan lo mismo».

Aunque la fortuna ha sido determinante, los de A Cachada no quieren esconder ni esquivar la responsabilidad. Toca luchar por todo y tratar de disfrutar de una plantilla que se antoja única.

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