Un San Ramón para todos los gustos

La romería de Bealo volvió a ser punto de encuentro para personas llegadas de toda la comarca

A. G.
Ribeira/ La voz

La romería de San Ramón de Bealo volvió a reunir a vecinos de toda la comarca en una de las citas más importantes del calendario barbanzano. Por primera vez, y con la finalidad de contribuir a una fiesta libre de violencias machistas, el Concello de Boiro instaló un punto violeta.

Aunque ayer fue el día grande, la celebración comenzó, como es costumbre, la noche del 30, cuando decenas de jóvenes instalaron sus tiendas de campaña en el recinto festivo. Algunos iban sobradamente equipados, con colchones, almohadas e incluso hamacas, para gozar de una estancia perfecta.

Con sus altavoces sonando a todo trapo transformaron el lugar en una fiesta que se extendió hasta la madrugada. «Esta es la ocasión perfecta para despedir el verano, porque nos reunimos gente de toda la comarca», afirmó Iria, una noiesa que lleva tres años acampando.

La fiesta subió de intensidad por la mañana. Con el sol en todo lo alto y la ceremonia en honor del santo a punto de empezar, pequeños y mayores volvieron a juntarse para disfrutar de la música y la comida, para asistir a los actos religiosos y, sobretodo, disfrutar de la compañía.

A las futuras madres

Si por algo es conocida esta festividad es por el protagonismo de las embarazadas, que buscan la ayuda del benefactor San Ramón para tener un buen parto. Jennifer y Adrián son dos habituales de la fiesta, pero este año acuden con un propósito especial: «Vinimos a pedirle al santo que nuestro hijo nazca sano».

A la una de la tarde, el cura Manuel Castro ofició una misa al aire libre dedicada a las futuras madres. «Hoy celebramos la voluntad de todas estas mujeres que han decidido convertirse en madres», aclamó el sacerdote. Una vez la ceremonia llegó a su fin y las imágenes estaban de regreso en la capilla, la música volvió a tomar protagonismo. Los romeros pudieron bailar al son de la orquesta y las charangas durante la sesión vermú.

Al mismo tiempo que esto sucedía, el olor a churrasco abrió el apetito de los presentes. Mientras la pulpería llenaba hasta su último asiento, los grupos más previsores tenían su comida esperando, la cual variaba desde empanadas, tortillas y pimientos, hasta paella y mariscos.

Una vez más, la fiesta, la familia y los amigos consolidaron la fama de una de las romerías con más tradición de Galicia.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Tags
Comentarios

Un San Ramón para todos los gustos