Un Puebla-Boiro 8.918 días después

El último encuentro de liga lo disputaron en el 1996 y se saldó con un empate a unos, con goles de Barragán y Patolas


Ribeira / la voz

Este domingo habrán pasado 8.918 días, 1.273 semanas y 24 años desde que Puebla y Boiro se vieron las caras por última vez en un encuentro de liga. Corría la temporada 1995-1996, el euro semejaba ciencia ficción, Aznar acababa de ganar las elecciones generales a Felipe González y Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, era todavía un adolescente de 14 años. Aquella tarde del 24 de marzo de 1996 se recaudaron 36.100 pesetas, unos exiguos 216 euros. Toda una fortuna por aquel entonces.

El enfrentamiento, que terminó con empate a unos, se libró en Barraña. Barragán, de un trallazo desde la frontal, adelantó al Puebla. Patolas, en el minuto 85, igualó la contienda. Las crónicas de entonces destacaron la superioridad blanquiazul, aunque esta no se vio reflejada en el marcador a pesar de que los boiristas se quedaron con uno menos sobre el campo por la expulsión de Moncho en el 75.

Aquella no era la mejor época para ninguno de los dos equipos. El Boiro, que buscaba el ascenso con un proyecto ambicioso, llegaba al derbi sin opciones de tamaña gesta. El Puebla, que trataba de salvarse del descenso, necesitaba los puntos como el comer. Como publicó La Voz de Galicia en la previa del duelo, este se había convertido «en un derbi de dos ‘grandes’ venidos a menos». Las dos escuadras competían ese año 1996 en Primera Regional, junto a Atlético Ribeira, Taragoña y Lira, lejos de la Tercera División que los encumbró y de la que disfrutaron sus socios a comienzos de la década de los noventa.

Viejos tiempos

Entrenado por Carlos Millares, el Boiro salió a aquel partido con Toño bajo palos. Tonecho, Moncho, Javi Miramar y Simón ocuparon la retaguardia. Por delante, línea de cuatro con Nardo, José Ramón, Manuel y Marcos; arriba, Mario y Xexé tomaron la responsabilidad en la vanguardia. Patolas, Felipe y Collazo salieron desde el banquillo para dar refresco al equipo.

En la escuadra rival, dirigida por Juan Carlos López, Triñanes formó bajo palos. Pombar, Souto, Balbino y Míchel se encargaron de las tareas defensivas, mientras que Bosi, Teira, Guillermo y Santi se repartieron la medular. Barragán y Borja fueron los jugadores más adelantados. Manolo Boo y Jairo saltaron al césped de Barraña en la segunda parte.

Poco queda ahora de esos dos equipos, y de aquella época en que los periódicos eran en blanco y negro y los futbolistas portaban prominentes mostachos. Permanece si cabe el ansia que tenían ambos equipos por aquel entonces. El Boiro, como en 1996, pone la mirada en un ascenso que lo lleve de vuelta a Tercera. El Puebla, al igual que entonces, busca la salvación con el mismo bloque que la pasada temporada.

Lo que queda claro es que la temporada de los grandes derbis está al caer. Después de 8.918 días, arrancará en A Alta, este domingo, a las 18.00 horas, con un nuevo Puebla-Boiro.

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