El día en que unos niños retaron a una pachanga al capitán del Obradoiro

El base Pepe Pozas visitó a los pequeños que participan en el campus de baloncesto patrocinado por Jealsa


Ribeira / La Voz

Segundo día en el Campus Obradoiro Jealsa-Cabreiroá de Boiro y por lo tanto en el pabellón del Club Baloncesto Santa Baia resuenan los botes de las pelotas contra la pista, el tablero o el aro. De repente, la multitud de pequeños guiados por sus distintos entrenadores se detiene. Muy pocos pensaban que algo podría superar la visita de David Navarro el día anterior, pero de los vestuarios sale su capitán, un Pepe Pozas que deja a todos boquiabiertos.

«¿Cuántos conocéis a este jugador?», pregunta uno de los técnicos al corro de chiquillos sentados y muy atentos. Un aluvión de manos levantadas conforma la obvia respuesta y da inicio a la ronda de preguntas. Desde un repaso por la trayectoria deportiva del base y pegamento del vestuario del Obra, con sus respectivas paradas en cada club, a cuestiones curiosas como cuál es su número de pie, cuándo tuvo su primer contacto con el deporte que hoy practica o hipótesis de llamadas de otros equipos.

Aunque quizás la mejor intervención fue la de un pequeño que le hizo comprometerse a que tras la charla saltaría a la pista, es decir, le retó a una pachanga de lo que quisiese, incluso a triples. Acto seguido, todos y cada uno de los niños suscribieron con valentía el desafío. Y es que no todos los días tiene uno la oportunidad de medirse a los grandes.

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Sonrisas y firmas

«¿En que equipo de la NBA militaría si tuviese que elegir? En los [Ángeles] Lakers, pero porque tienen mar», indicó Pozas, aclarando la importancia de Santa Mónica y Venice Beach. ¿Adivinan cuál sería la contestación si la pregunta cambia a la liga ACB? En el rostro del capitán del Obradoiro se torna un gesto de lo difícil que es imaginarse estar en otro bloque y barre para casa: «En el Málaga, con mi familia».

Las preguntas avanzan en el marco del campus que cada año impulsa la firma Jealsa-Rianxeira y Pozas recuerda sus comienzos: «Empecé a jugar al básquet en el colegio con 7 años, pero en la canasta de casa lo hice desde los 3». Y el chico que había preguntado asiente frenéticamente con la cabeza y afirma «pero mal, ¿no? Con pasos y dobles», para que el malagueño y todos echasen a reír.

Antes de que comenzasen a botar la bola para echar un KO, Pepe Pozas tenía muy claro que el rotulador que llevaba no llegaría a casa. Así se conformó una enorme fila india para que les firmasen de todo: tenis, camisetas, mochilas, bufandas... Hubo quien aprovechó el distinto material de regalo del campus y repitió varias veces en la cola. Con la ilusión en las pupilas como aval, se hizo la vista gorda.

«Aquellos pequeños que conocí aquí hace años ahora veo sus caras entre los mayores de A Cachada, la verdad es que es muy chulo y por eso me encanta venir aquí, me lo paso genial», explicó el capitán del Obradoiro de unos jóvenes que le sorprendieron con preguntas muy técnicas, algo «genial, porque demuestra que están aprendiendo».

Y es que Pepe Pozas recordó que estas visitas «se quedan para siempre», igual que cuando él conoció a su ídolo Raúl López en un campus. Entonces, ¿quién sabe qué les depara a estos niños?

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