A. G. M. X. B.
Ribeira / La VOZ

La de ayer fue una jornada relativamente tranquila después de una semana negra para los montes gallegos. Con todo, las llamas volvieron a aparecer para llevarse por delante casi un centenar de hectáreas, según la estimación provisional de la superficie calcinada. De nuevo, el fuego se cebó con la comarca coruñesa de Barbanza, concretamente con el municipio de Boiro, donde el jueves a las 23.40 horas se originó un incendio que se dio por extinguido a última hora de la tarde de ayer.

El foco se inició en una zona pedregosa de monte raso. La falta de luz y la orografía del terreno complicaron las labores de extinción durante la noche, pero por la mañana se logró controlar la situación y a mediodía los esfuerzos de los medios desplazados al lugar se centraban ya en regar y enfriar la zona para evitar posibles reproducciones.

En el operativo activado por la Consellería do Medio Rural participaron un técnico, nueve agentes forestales, 12 brigadas, siete motobombas, una pala y tres helicópteros, un dispositivo que tuvo que hacer frente a varios incidentes que dificultaron todavía más su trabajo. El más reseñable es el accidente que sufrió uno de los agentes del distrito forestal IV, que se cayó de madrugada y sufrió un golpe en la cabeza que le hizo perder la consciencia unos momentos. Fue trasladado al Hospital da Barbanza, donde permaneció en observación durante unas horas antes de recibir el alta.

Otro contratiempo que se encontraron los equipos de extinción afectó a los medios aéreos que comenzaron a trabajar en la zona pasadas las diez de la mañana de ayer. El fuego se localizaba en la sierra de Barbanza y los helicópteros cargaban agua en un depósito construido para ese fin en el monte, pero se encontraron con la dificultad de que estaba a la mitad de su capacidad. Al parecer, el recipiente ha sido agujereado a perdigonazos y pierde agua.

Según el cómputo provisional de Medio Rural, a la espera de definir el perímetro, las llamas calcinaron 95,73 hectáreas, de las que cinco corresponden a monte arbolado y el resto, a monte raso.

Aunque en las proximidades hay varios núcleos habitados, como Mosquete o Montaña, en esta ocasión el incendio no puso en riesgo viviendas.

Situación recurrente

Un vecino de As Escobias explicaba que la dirección del viento hacía avanzar el fuego en dirección contraria a las casas, por lo que vivieron una noche relativamente tranquila a pesar de que el foco permanecía activo.

Los residentes en esa zona saben bien lo que es ver el fuego amenazando sus viviendas, porque los incendios son algo recurrente en este punto de la montaña boirense: «Que arda aquí sempre non é casualidade, pasa todos os anos».

Jornada tranquila

Durante la jornada de ayer, no se registró ningún otro incendio de más de 20 hectáreas -la Xunta solo informa de fuegos de este alcance o que pongan en peligro viviendas-, aunque en algunos puntos de Galicia, como Ponteareas, sí se lucho contra las llamas. Declarado hacia las cinco de la tarde en la parroquia de Padróns, este fuego movilizó a una motobomba y un helicóptero.

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Arden casi un centenar de hectáreas en Boiro en una semana negra para el monte