Un informe técnico advierte del estado de desprotección del pazo de Goiáns

El estudio concluye que la actuación realizada para vaciar el inmueble está contribuyendo a acelerar su deterioro


Ribeira / La Voz

El pazo de Goiáns y toda la finca y las construcciones auxiliares que lo rodean constituyen uno de los conjuntos más importantes de la comarca por su valor patrimonial. Después de una época convulsa que acabó con la compra de la propiedad por parte del Concello de Boiro hace una década, siguieron los largos años de la crisis, en los que el proyecto para rehabilitar el inmueble nobiliario quedó relegado a un cajón, del que por fin salió el año pasado. Un préstamo de un millón de euros de la Administración autonómica permitía al Ayuntamiento poner en marcha las obras para restaurarlo. Sin embargo, los trabajos realizados hasta ahora, consistentes en el vaciado de la torre, del edificio principal y de la capilla, han resultado contraproducentes según un informe técnico, que advierte del estado de desprotección de la edificación.

El deterioro de la estructura provocó que tanto la cubierta como algunos tabiques se desplomasen, con lo cual el interior del inmueble estaba lleno de escombros. Por parte del Concello se determinó la necesidad de retirar todo ese material para poder dar respuesta a las objeciones que Patrimonio había puesto a su proyecto de restauración en cuanto a la conservación de pavimentos y determinados elementos de interés.

Sin embargo, el estudio técnico cuestiona esta decisión y considera que está contribuyendo a acelerar el mal estado del edificio: «En todo el proceso no se tuvo en cuenta el tiempo que puede pasar entre la subsanación de deficiencias del proyecto básico, la redacción del proyecto de ejecución y el comienzo de las obras de rehabilitación».

Finales de febrero

De hecho, hace casi un año que se llevó a cabo la demolición interior y vaciado del edificio nobiliario. Estos trabajos comenzaron el 28 de febrero, y a estas alturas se está trabajando en los pliegos para licitar las obras de restauración. Como consecuencia, el documento concluye que «actualmente, la torre y, sobre todo, la edificación principal del pazo de Goiáns se encuentran en un estado peor al de antes de su intervención».

Sin embargo, el estudio va más allá y también pone en cuestión cómo se ejecutaron las tareas de vaciado del inmueble. En concreto, hay tres aspectos en los que los expertos consideran que se evidencia «claramente la falta de tacto y sensibilidad que en toda obra de estas características debería regir». En primer lugar, el documento apunta a la situación de los muros de carga una vez retirada la cubierta, puesto que han quedado al descubierto y sus cabezas no están debidamente protegidas: «Únicamente se ha colocado un plástico en algunas zonas y con deficiente sujeción». Asimismo, se advierte del crecimiento de vegetación en las paredes, lo cual pone en riesgo su estabilidad porque las raíces se cuelan entre las piedras y pueden provocar desprendimientos.

Vigas cortadas

Otra cuestión que se destaca en el informe tiene que ver con las vigas del salón principal del pazo. Se han cortado, pese a que, aparentemente, se encontraban en buen estado. Fueron de los pocos elementos que aguantaron el derrumbe de la cubierta y además, tras el corte, «se ve que la sección está sana y no presenta ataques de carcoma o similar».

Se advierte además que estos elementos no solo sostenían el piso superior, sino que además aseguraban los muros de carga. A pesar de que en el estudio se indica que se desconoce si existe alguna justificación técnica que explique la retirada de estas vigas, también se afirma con rotundidad que fue una decisión «desacertada».

Esto enlaza con la tercera cuestión que se pone en tela de juicio con respecto a los trabajos de vaciado del inmueble. Y es que en el documento técnico se hace referencia a la aparente falta de criterio a la hora de decidir qué elementos debían conservarse y cuáles no. Se ponen como ejemplo las vigas, ya que las de la planta superior, aparentemente en peor estado que las del salón principal, se han conservado y las otras no. Además, hay determinadas piezas, como las pilastras de las escaleras, que permanecen apiladas en el pazo: «No se entiende que estos elementos, de mayor o menor interés, no estén protegidos o almacenados en algún lugar con el fin de evitar su deterioro».

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