Noia / La Voz

De la parroquia lousamiana de Tállara puede decirse que tiene dos epicentros. Uno está en San Roquiño, donde con el verano ya extinto se celebra una de las fiestas más destacadas de la comarca, y el otro se encuentra al final del vial que conecta con la carretera entre Boiro y Noia. A orillas de la DP-1105 se erige la iglesia parroquial de San Pedro, que con su cementerio compone un entorno un tanto pintoresco calado por la humedad.

A ello contribuye el desapacible tiempo de las últimas jornadas, pero la presencia de un vigoroso musgo en los muros que rodean el camposanto y en los de la propia iglesia evidencian que el microclima es ideal para la proliferación de vegetación, igual que la hierba que crece a orillas de la pista que discurre por la zona. Pero la prueba más evidente es que las plantas nacen en cualquier sitio. La más llamativa es una camelia que ha crecido en medio de una antigua lápida.

Hay otros detalles pintorescos en el cementerio de Tállara, como las tumbas señalizadas con pequeñas losas de piedra y con una placa con un número, que contrastan vivamente con el mausoleo que hay en un lateral y que tiene otra peculiaridad: una barandilla de hierro con más espinas que un rosal. Al lado, otra curiosidad, un saliente del muro que tiene forma de púlpito.

La humedad que envuelve ese conjunto también se evidencia en el color ennegrecido que proporciona a la piedra y en la proliferación de líquenes y alguna que otra planta en la fachada de la iglesia y junto al patrón. También al cruceiro que está a la entrada al camposanto le vendría bien una suave limpieza.

Macetas vacías

Curiosamente, el único lugar en el que no crecen las plantas es donde deberían hacerlo. En la plazoleta de Tállara hay una pérgola que está en perfecto estado de conservación, y adornándola se han colocado varios maceteros en los que, como mucho, sobresalen de la tierra algunas hierbas silvestres.

Por lo demás, la pérgola está perfectamente, igual que los bancos que se han colocado en ella para que los vecinos puedan sentarse a descansar. Los demás elementos del mobiliario urbano están también nuevos, igual que un panel informativo que se ha colocado explicando las características de la iglesia de San Pedro. Otro dato a tener en cuenta es que en la zona de aparcamiento se han señalizado debidamente varias plazas reservadas para personas con discapacidad.

Una pega al entorno se encuentra en la marquesina, a punto de ser engullida por la maleza, y en los contenedores de basura, que no solo no ofrecen su mejor cara sino que los subterráneos están inutilizados.

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Un espacio pintoresco en el que la humedad aviva la vegetación