Cuando tocas a la puerta de un dolmen

Los arqueólogos excavan un túmulo en la sierra boirense con el empleo de tecnología puntera, como un georradar

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Boiro / La Voz

«Un dos grandes logros deste proxecto é que está evidenciando que Barbanza é unha caixa de sorpresas e está rompendo coa visión da comarca como un baleiro arqueolóxico destinado só aos túmulos. Aquí estase demostrando que ata fai pouco había unha ocupación e un uso habitacional diverso», con estas palabras adelantaba el arqueólogo Carlos Rodríguez Rellán los resultados que se han ido cosechando desde que el Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste Ibérico (GEPN) de la universidad compostelana inició su estudio sobre las distintas fases de ocupación de la sierra. Se trata de un trabajo que atraviesa una de sus últimas y más particulares intervenciones, la de un dolmen localizado en Casarota do Fusiño.

Era inevitable que un estudio que rechaza relegar a este enclave natural como un mero punto de encuentro funerario de las sociedades anteriores no incluyese el análisis de una de las múltiples necrópolis, que los expertos han ido identificando en los últimos años hasta llegar a cerca de medio centenar. Los especialistas ya llevan una semana trabajando en este dolmen, unas tareas que cuentan con el uso de una tecnología puntera, el georradar.

«Funciona como un sonar que emite unhas ondas que penetran no chan e o resultado é unha especie de ecografía que nos indica distintos niveis por manchas», resumió el doctor especialista en industria lítica. En ese sentido, este dispositivo será esencial para descubrir estructuras enterradas bajo otras con distintas cronologías, el objeto del estudio.

Los objetivos

La intervención consta de cuatro catas. La principal es la que está dejando al descubierto la entrada o las puertas del dolmen, puesto que en ningún momento se plantea intervenir en la propia cámara funeraria de este, el lugar donde se depositaban los cadáveres y unos tesoros que con toda probabilidad fueron expoliados a lo largo del siglo XVII. El motivo de que no se vaya a excavar en el núcleo pasa por garantizar la integridad de la cubierta, cuya piedra principal se ha derrumbado, aunque la silueta de la tumba se intuya perfectamente.

Sin embargo, esta vez no hay garantías de que el derrumbe haya protegido los vestigios necesarios para lograr una datación temporal y habrá que esperar a que avance la excavación.

«As intervencións clásicas do fenómeno tumular galego circunscríbense só e exclusivamente ao propio túmulo, na última década cambiou a perspectiva», indicó Rellán del objetivo de las otras catas -de menores dimensiones y repartidas por la periferia de la necrópolis-, destinadas a comprobar si el grupo de personas que utilizaron el domen habitaron sus inmediaciones al mismo tiempo.

Piezas menores

Por otra parte, la decena de especialistas que se encuentran investigando en Casarota do Fusiño también han ido descubriendo alguna pieza menor, como una posible piedra de pulir o dos fragmentos de un molino de piedra. Precisamente, todo hallazgo será importante a la hora de determinar distintas cronologías de uso en este mismo espacio.

A modo de anécdota curiosa, es necesario destacar que los arqueólogos acostumbran a calificar irónicamente a este dolmen de «maldito», puesto que descansa sobre una frontera natural del monte de A Curota, estableciendo una frontera entre los municipios de A Pobra y Boiro.

Los yacimientos del entorno de la necrópolis son la clave para comprender la importancia de esta intervención (Análisis)

Los arqueólogos han identificado cerca de medio centenar de túmulos en la sierra barbanzana en los últimos años, pero ¿por qué se ha elegido el dolmen de Casarota do Fusiño en concreto? Su proximidad a los yacimientos de Río Barbanza y Folgoso Vello contienen la respuesta a esta pregunta.

¿Hay relación entre este dolmen y Río Barbanza?

Precisamente, eso es lo que intenta dilucidar esta intervención, entre otras muchas cosas. La particularidad del yacimiento de Río Barbanza, formado por varias estructuras, es que cuenta con tres períodos de ocupación diferentes: bronce final (1.250 a 850 a. C.), siglo II a. C. (época de los castros) y siglo X d. C. (medievo). La cercanía a un punto donde ya se han constatado distintas dataciones y donde se encontró la valiosa ara romana aumenta la probabilidad de que el dolmen haya tenido varios usos históricos.

¿Qué influencia puede tener Folgoso Vello?

Las primeras hipótesis apuntan a que la cabaña compuesta de un gran curro de piedra podría ser del período medieval, como la de Porto Traveso, a falta de que conocer los resultados finales. Si en Casarota do Fusiño se obtiene una cronología similar podría demostrarse que la ocupación más reciente de la sierra hasta la actualidad fue hace tan solo 1.500 años.

¿Podría aparecer una vivienda en el área de esta necrópolis?

Carlos Rellán indicó que en las sociedades de la meseta española se han dado casos de personas muy relevantes que son enterradas en la propia vivienda al abandonarla el grupo. En Galicia no es habitual, pero la teoría del GEPN sobre las distintas fases temporales de ocupaciones y usos no lo descartaría. Lo que sí se ha comprobado es que se han reutilizado túmulos con períodos de 500 años de distancia .

¿Cuándo habrá avances?

Dentro de unas semanas se sabrá el potencial de los vestigios recogidos, pero para conocer las dataciones habrá que esperar hasta después del verano.

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