Mario, Sandro (Herbert, minuto 81), Fajardo, Borja Outeiral, Santi Taboada (Brais, minuto 84), Pibe, Javi Otero, Pillado, Igor, Marcos Remeseiro y Liñán (Elier, minuto 74)

Ángel, Javier, Rodrigo, Miguel Ángel, Manuel, Gabi, Jonathan (Nicolás, minuto 86), Alberto (Fandiño, minuto 68), Hugo Soto (Cristian, minuto 78), Josiño y Rubén

Goles: 1-0, minuto 1: Igor; 2-0, minuto 35: Marcos Remeseiro; 2-1, minuto 47: Hugo Soto; 2-2, minuto 67: Rubén; 2-3, minuto 77: Josiño; 3-3, minuto 79: Igor; 4-3, minuto 84: Elier.

Trío arbitral: Alexandre López, Jorge Rodríguez y Ángel Acuña (Comité de A Coruña)

Incidencias: Campo de Barraña. Unas 500 personas en el campo. Las Krusadas llegaron a pedir la celebración de una asamblea para solucionar los problemas del club.

Como si fuera una metáfora de lo vivido en un año para olvidar, el Boiro cerró la temporada en el feudo de Barraña sobre el filo de la navaja. Cuando parecía que el bloque de Víctor Santos despegaba hacia una goleada, se estrelló en tierra firme. El Ribadumia, un rival que con la salvación lograda se deshilachaba por momentos, llegó a remontar el partido y puso la soga en el cuello de los barbanzanos, cuya afición no estaba preparada para mayores disgustos. Resolvieron la papeleta Igor, Pibe y Remeseiro, los mejores sobre el césped, para ganar por segunda vez el partido y brindar una victoria que realmente supo a poco.

Después de que el equipo infantil fue vitoreado por el ascenso a Liga Gallega, arrancó un duelo que, desde el primer minuto, dejó claro que estaría plagado de goles. El primero tardó en llegar segundos, los que necesitó Igor para cazar el balón y marcar con una bella vaselina el 1-0. Volaba el Boiro sobre el césped, se gustaba el bloque, que apretaba, tocaba y mordía.

El juvenil Mario despejaba todo el peligro que llevaba el Ribadumia a su área mientras que Pibe, un pulmón, se partía el pecho para que Remeseiro y Javi Otero pusieran el talento. Lo demostraron en el 2-0. Otero encaró en velocidad a la zaga, puso el balón atrás a Igor que, con un taconazo para enmarcar, cedió a un Remeseiro que no falló.

La remontada

Cuando parecía que el Boiro golearía con contundencia, el Ribadumia se vino arriba. Al regresar del descanso, Hugo Soto aprovechó un córner para recortar distancias. El tanto dejó grogui a los barbanzanos, que vieron como Rubén, con un zurdazo inapelable ponía el 2-2. La grada comenzaba a rumiar, pero los murmullos se convirtieron en gritos cuando Josiño cazó un balón que se paseó por el área para anotar un sonrojante 2-3.

Fue lo que necesitaba el Boiro para que sus mejores espadas reaccionaran. No habían pasado dos minutos del mazazo cuando Pibe enfiló la portería, cedió a Remeseiro para que centrase a un Igor que empató a placer. El argentino, en otra cabalgada, estrelló el balón en Ángel. Elier, desde atrás, anotó el 4-3. ¿Qué mejor manera de despedir una temporada que con una goleada?

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El Boiro se despidió en un partido que ganó dos veces