La solitaria muerte de Carmen de Marcelina

Carmen Brión fue hallada sin vida en su casa después de varios días y de rechazar la ayuda de sus vecinos


Ribeira / La Voz

La historia de Carmen Brión Armental, Carmen de Marcelina, es la de tantas otras personas que, como ella, pasan en soledad sus últimos años. Se quedó sola tras la muerte de sus hermanos, con los que vivía en la misma casa en la que encontraron su cadáver a última hora del domingo. Murió sola, como había vivido por decisión propia, sin dejar que nadie, salvo su perro, traspasara el umbral de su puerta.

Carmen de Marcelina residía en Noceda, una pequeña aldea en la sierra barbanzana en la que ahora quedan siete vecinos. Todos la ayudaban, se preocupaban de que no le faltase de comer, otros la llevaban al médico cuando lo necesitaba o a arreglar los papeles de la pensión, incluso le lavaban la ropa de vez en cuando. Pero era todo lo que podían hacer: «Era unha muller que non se deixaba axudar». Por eso, pasaron varios días hasta que se dieron cuenta de podría haberle pasado algo: «Unhas veces viña polo bar, pero non sempre. O xoves estivo aquí ata a noitiña, ceou e marchou para a casa». Otra vecina cuenta que también la encontró el jueves cortando hierba cerca de su casa, que está ligeramente apartada de la aldea.

Nadie volvió a verla desde ese día: «Debeu morrer xa o xoves, porque ninguén a viu e dixo unha veciña que o venres o can xa estaba fóra e iso era raro, sempre o metía na casa». Fue precisamente la presencia de la mascota en la puerta de la vivienda y que esta estuviera cerrada a cal y canto lo que hizo sospechar que algo había pasado a las mujeres que el domingo por la noche fueron a llevarle comida. Llamaron a la Guardia Civil y se confirmó el drama, un desenlace que sus vecinos y que el propio Concello de Boiro habían tratado de evitar moviéndose para intentar que la internaran en una residencia. 

En malas condiciones

Fueron ellos los que pusieron la situación de Carmen Brión en conocimiento del departamento municipal de Servizos Sociais: «Nosotros le llevábamos de comer, la acercábamos a Boiro para arreglar los papeles de la pensión y al médico, pero eso no era suficiente». Que la mujer, de 80 años, necesitaba mucha más atención lo tienen claro también en el Concello, que se las vio y se las deseó para conseguir entrar en su casa para realizar una limpieza, que solo se hizo en una parte porque ella no les dejó entrar en otras dependencias.

La anciana acumulaba en su domicilio todo tipo de enseres y basura, y no dejaba que nadie sacase nada su vivienda: «Metíaselle na cabeza que lle querían quitar as súas cousas. Unha vez fomos nós limparlle un pouco, enchemos un colector do lixo, e pola noite ela baleirouno e meteu todo na casa outra vez». Ante esto, desde Servizos Sociais se puso en conocimiento del juzgado de Ribeira la situación de desamparo de la señora Carmen e incluso se inició un expediente de incapacitación para ingresarla en una residencia, a lo que ella se negaba: «Para min o xuíz aí non actuou ben porque ela ben non estaba. O que pasa é que a el faloulle moi ben, díxolle que ela facía de comer e limpaba a casa, cando non facía nada».

Los vecinos que la ayudaron, o lo intentaron, la despidieron ayer en el cementerio de Cures.

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