Julia ejerció de abuela de Abanqueiro

No faltaron ni las bombas de palenque en la celebración del cumpleaños de la nueva centenaria de la parroquia boirense

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Julia Nine, nueva centenaria en Boiro Sopló las velas por su 100 aniversario rodeada de amigos y vecinos.

Ribeira / La Voz

Si hay un sitio en la comarca en el que saben celebrar los cumpleaños por todo lo alto, ese es Abanqueiro. Los caminos de esta aldea boirense estaban ayer por la tarde desiertos, y no era por las bajas temperaturas o la amenaza de lluvia. De hecho, el barullo que se escuchaba en el pequeño núcleo delataba que en alguna de las casas de las proximidades había una gran fiesta. En efecto, allí estaban todos los vecinos, arropando a Julia Nine Rodríguez, conocida como Julia a de Eduardo, el día en el que sopló las cien velas.

Nadie quiso perderse el homenaje a una de las centenarias de la parroquia -otra vecina suma ya los 102 años-, y ella ejerció de abuela de todos encantada de ver su casa llena de gente hasta la bandera. Ni siquiera el alcalde faltó a la cita. A media tarde llegó a Abanqueiro acompañado por la concejala de Servizos Sociais, Beatriz Deus, y con la tarta y las velas que minutos más tarde tuvo que apagar Julia.

En su casa, no faltaba detalle. Banderines y globos con el número cien daban cuenta del importante aniversario que se celebraba, y su numerosa familia dispuso comida y bebida para parar un tren. Razón no les faltaba, puesto que reunieron a toda la aldea y a duras penas había que abrirse paso para llegar hasta la homenajeada, que se mostraba contenta y un tanto nerviosa con tanta expectación.

La vista y el oído son los sentidos que más le fallan a Julia a estas alturas de su vida, pero no le impidieron ni disfrutar de la fiesta ni conversar con quienes se acercaron a felicitarla.

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Julia Nine, nueva centenaria en Boiro Sopló las velas por su 100 aniversario rodeada de amigos y vecinos.

«Non me estorban»

Fue ella quien explicó al alcalde que ayer mismo cumplía los cien, y cuando se le preguntaba si estaba contentar por ver reunidos en su casa a todos los vecinos, asentía: «A min non me estorban». Aunque sabía que habría fiesta, no esperaba semejante despliegue, así que fue toda una sorpresa para ella ver a todo el mundo arropándola en un día tan especial.

En su cumpleaños no faltaron ni la tarta, que, por supuesto se comió -«si que me gusta, si», apostilló-, ni las velas, ni los gaiteiros. Por haber, hubo hasta bombas de palenque anunciando la celebración.

La Asociación Cultural de Abanqueiro aprovechó la ocasión para rendir un cariñoso homenaje a Julia. De hecho, fue de esta entidad de donde partió la iniciativa de organizar una fiesta por todo lo alto. Los grupos A Dorniña y A Boina de Cespón se encargaron de poner la música durante la celebración, y por parte del colectivo se hizo entrega a la recién estrenada centenaria de una placa conmemorativa y un ramo de flores.

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