Despedida en el universo del Camiño Vello

Esta tarde, a las cuatro y media, se celebrará una misa en su honor en la iglesia de Santa Baia


Ribeira / La Voz

Trato de buscar en el fondo de mi memoria la imagen más antigua que me evoque a José Vázquez Varela (Carballo 1933 - Boiro 2017), siempre conocido por Varela «o marido de Mari Carmen a Nena», pero se me acumulan demasiadas referencias, porque, al fin y al cabo, nuestras familias siempre fueron mucho más que vecinas de aquel Boiro donde se encontraba nuestro universo infantil, delimitado por el Camiño Vello y aquel campo de juegos situado a los pies del edificio de la Caja de Ahorros, en cuyo cuarto derecha se estableció el matrimonio Vázquez Hermida, con Jose, mi amigo del alma, y sus hermanas Mary y Pili. Y lo recuerdo entrando en el Camiño Vello al volante de su Renault (siempre fiel a la marca, fue cambiando de modelo con el paso de los años), a poca velocidad para aparcar bajo los tupidos arbustos de chuchameles que sobresalían del muro de Demetria.

El suyo fue uno de los primeros automóviles que vimos entrar y transitar por nuestro pequeño, pero enorme universo, y confieso que me inspiró una doble sensación, la primera, de sorpresa, por la novedad que suponía, y tiempo después, de tristeza, cuando toda la familia emprendía viaje para estar fuera de la localidad algún tiempo.

Varela, que era natural de Carballo, formaba parte de aquel paraíso que era Boiro a los ojos de los niños y niñas que crecimos en él, y se involucró en su actividad social, formando parte de la directiva del Centro Cultural y Deportivo, y también política, pero en esta no llegó a ocupar cargos públicos y acabó, en cierto modo, desencantado, como le ocurrió a muchos que dieron un paso adelante animados por los aires de libertad de la democracia, pero se descabalgaron viendo sus ilusiones frustradas.

Cuando nos encontrábamos, uno ejerciendo ya de periodista, Varela era amigo de repasar la política local haciendo uso de su habitual retranca y sin dejar títere con cabeza.

Es cierto que hace tiempo que ya no lo veía transitar con su coche, deambular por la calle con su mano derecha en el bolsillo y un cigarro humeando en los dedos de la otra, porque los últimos años residió con su hija Pili en A Angustia (A Pobra), pero su imagen siguió (y sigue) en mi mente, en mi corazón.

Esta tarde, a las cuatro y media, se celebrará una misa en su honor, que tendrá lugar en la iglesia parroquial de Santa Baia, en Boiro.

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