Los mejores guantes de Boiro miran al futuro del ring gallego

El Club Deportes de Contacto Barbanza prepara la temporada con la vista fija en sus cuatro grandes púgiles

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Ribeira / La Voz

Es muy posible que no hayan oído hablar de ellos, pero los nombres de los siguientes cuatro púgiles están llamados a firmar con sangre y sudor las páginas de la historia del boxeo barbanzano. Se trata de Iván Segade, Neo Blanco, Jacobo Patiño, así como del ya rodado Borja Porto, que luchará por el título de campeón gallego promesa el próximo 25 en la localidad de Padrón, tras ganar las semifinales en Boiro hace dos semanas. Todos ellos se sustentan en el mismo pilar: el histórico Club Deportes de Contacto Barbanza y su entrenador Luis Torrado Treus.

Fundado en el año 1993, este conjunto con sede en Boiro es el decano de Barbanza con todo el peso que recae en dicho papel. De entre sus filas han salido boxeadores que después iniciarían nuevos proyectos en otros municipios, como Ribeira. Hace dos semanas, este club convertía a la comarca en epicentro de este deporte con la organización del Campeonato Gallego de Boxeo Promesas, en cuya lona se plasmaron los esfuerzos de los mejores activos locales.

«Cuando la gente de fuera les vio, me comentaron que hay calidad», reveló Torrado, el técnico de estos cuatro combatientes, y un veterano con más de dos décadas de trayectoria deportiva. «Su progresión va acorde con la implicación que demuestran, que es mucha. La experiencia es un grado, pero ahora llegó el momento de pelear», destacó el técnico para adelantar que el trabajo previo a subirse al ring está cumplido y lo que toca es sumar combates.

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Los rostros

«Sempre tiven o boxeo na cabeza, pero non é algo que lle guste a ningún pai, por iso cando comecei a traballar pagueimo por min mesmo», son palabras de Iván Segade (menos de 75 kilos). A sus 21 años y a punto de cumplir el primero entrenando, sufrió un duro revés en el gallego frente al vigués Cristian Rial. «Pararon o combate aos 30 segundos porque sufrín unha pequena hemorraxia nasal», indicó contrariado por no poder demostrar todo el trabajo llevado a cabo. Entre sus principales metas se encuentra la de ir creciendo deportivamente y volver a competir en su Boiro natal.

Una situación similar fue la que vivió Jacobo Patiño (menos de 60 kilos) en el mismo campeonato. Fue descalificado en cuartos de final, en cuanto se vio un hilillo de sangre. Sin embargo, este púgil de 32 años mantuvo la templanza y aguarda volver a verse las caras contra el mismo rival en el futuro, el actual campeón gallego.

La historia de Patiño no fue fácil, ya que tuvo que dejar el boxeo hace tres años a causa de una lesión en el hombro. «Moitos dixéronme que non podería volver, pero Luis sempre estivo aí». El boirense comentó que cuando regresó esta temporada pesaba 71 kilos y en un solo mes bajó seis para colocarse en su peso.

Entrenamientos

«Mi objetivo es el gallego, no está tan lejos, si hubiera ganado el último combate habría pasado a las semifinales», afirmó determinante Neo Blanco. Con 21 primaveras se toma muy en serio el boxeo, sin resignaciones y con el sueño de competir algún día por un título nacional.

«Luis tiene un método de enseñanza a la vieja escuela, he conocido a gente que ha salido de aquí y sus resultados, por eso me da seguridad», explicó Blanco de unas duras sesiones de entrenamiento que combinan el trabajo físico y la técnica, para después ser complementadas por ellos mismos. Pues esa es la entrega que exige el ring.

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