Trece patentes mundiales, que se dice pronto, ha ideado José Manuel Mato. Tiene una mente privilegiada que le ha permitido trabajar para grandes firmas. Y es que las máquinas que es capaz de inventar ya las quisieran para sí los mejores ingenieros del mundo. Este boirense no pasó por la universidad ni falta que le ha hecho a juzgar por su currículo. La experiencia es más que un grado. Era muy pequeño cuando aprendió la lección del esfuerzo. Comenzó a trabajar con su padre en un taller de motos de Cespón que era todo un referente: «Se vendía muchísimo y teníamos relación con profesionales de la talla de Ángel Nieto. Cuando comencé a dominar este sector quise dar un paso adelante y poco a poco llegué hasta donde estoy hoy». La ambición lo llevó a ponerse al frente de un negocio de rectificado de motores, donde trabajó desde 1985 hasta el 2004.

Cuando su actividad comenzó a crecer quiso instalarse en una nave de Boiro, pero afirma que las muchas dificultades lo llevaron hasta Padrón, donde levantó Talleres Lacambra. Ha creado varias máquinas para Chicolino, como una de más de treinta metros de largo para fabricar cuerdas de cultivo de mejillón con empalillado automático.

El lunes salió de las instalaciones de Padrón una máquina para el Centro de Tecnología Repsol Madrid -se trata de un aparato para la limpieza de tubos de ensayo- y ahora está inmerso en un proyecto de grandes dimensiones para los aerogeneradores eólicos de General Electric. Si todo va bien, José Manuel Mato se planeta volver a Boiro, ya que aquí tiene su residencia habitual y debe desplazarse todos los días. Aunque en algunas ocasiones se ha pasado hasta 16 horas en el taller padronés, asegura que ahora ha bajado un poco el ritmo y que cuando puede permitírselo trabaja desde casa.

También podría dirigir sus esfuerzos próximamente hacia el mundo de la hostelería, ya que asegura que cada vez son más las firmas que reclaman máquinas para limpiar los filtros de las campanas extractoras.

Otra de sus creaciones que causó expectación en los últimos años es una máquina que se acopla al tren de aterrizaje y que se retira después de lavarlo y secarlo por completo. También como ejemplo cabe destacar una enorme lavadora con carga frontal que puede lavar piezas industriales de diez toneladas o más.

Su maestro

Aunque ninguno de sus apellidos es Lacambra, decidió que su taller padronés lo luciese en la entrada por una cuestión de sentimientos. Y es que así se conocía a su maestro, un hombre que trabajaba como jefe de calidad de piezas de un negocio de Barcelona. Allí completó su formación y consiguió aprender muchas claves que ha ido poniendo en práctica a lo largo de los años.

José Manuel Mato también ha intentado contagiar su pasión a sus hijas. De esta manera podrían aplicar en un fututo todo lo que han visto desde niñas en el taller y tiene confianza en que con el paso de los años así sea.

En las instalaciones de Padrón también han puesto las miras algunos estudiantes de la zona. Este boirense ha dirigido las prácticas de varios jóvenes: «Hay bastante diferencia entre lo que yo enseño en el taller y lo que se aprende en las clases». Hay lecciones que no aparecen en los libros de texto.

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El boirense que colecciona patentes