¿Quién tiene el cruceiro más largo?

Mondariz alberga la cruz gallega más alta, seguido de A Coruña y un bronce con empate técnico entre A Pobra y Zas

Desde que Castelao publicó en 1965 su facsímil de As cruces de pedra na Galiza, el afán de historiadores y expertos por estudiar y catalogar unos elementos tan característicos de la identidad gallega no ha tenido fin. Pero hay un peculiar dato que ha escapado a la lupa. O más bien a la cinta métrica. Y es que ¿cuáles son los cruceiros más altos de Galicia? La respuesta comienza en el cementerio municipal de Mondariz, donde se halla el oro, seguido de la herculina colegiata de A Coruña, para un tercer puesto reñido entre el de Santa María A Antiga, en A Pobra; y el de Romelle, en Zas.

Las cuatro cruces han sido medidas empleando un sistema de precisión láser -por el arquitecto y presidente de la Asociación para a Defensa da Patrimonio Cultural Galego (ApatrigalCarlos H. Fernández Coto- que detalla las dimensiones de los tres elementos principales: el varal o fuste -su media de altura va de 2 a 3 metros-, el capitel y la cruz que lo corona. La del camposanto de Mondariz, atribuida al cantero Ignacio Cerviño, ya fue objeto de una ponencia en el quinto Congreso Galego de Cruceiros, celebrado en noviembre del 2013 en O Porriño. Cuenta con 8,48 metros (5,6+1,2+1,6) y en el citado encuentro se señaló que, a través de fuentes orales, la instalación de este debió suceder un año o dos después de la inauguración del cementerio, de1889 en adelante.

El de A Coruña, con 8,01 metros (5,42+1,14+1,45), ostenta la plata. Este ejemplar, que algunos autores encuadran en el siglo XV, se localiza ante la colegiata de Santa María do Campo y en la obra Os cruceiros, de Laredo Verdejo, ya se alude a que debió tratarse de un trabajo especial por su «perfecta talla e habilidade do canteiro».

El empate por el tercer puesto lo marcan los 6,22 metros de A Pobra (5,15+0,35+0,72), que destaca por su planta octogonal y su localización ante el templo, y los del de Romelle (4,75+0,70+0,77), cercano al pazo de este lugar de Zas y que el anterior autor encuadra en el barroco, aproximadamente del siglo XVIII. 

En lo referente al cruceiro de Santa María A Antiga, el director del Museo Valle-Inclán, Antonio González Millán, ha realizado varios hallazgos en el archivo del patrimonio local. «Consta documentalmente que en decembro de 1876, se desmonta a peana do antigo cruceiro divisorio entre as vilas e parroquias da Antiga do Caramiñal e de Santiago do Deán. Encargándose o seu traslado e nova ubicación no adro do Caramiñal», indicó González para precisar que «a grada e pedestal dese cruceiro son do século XVI, mais a vara ou fuste e a cruz son obra do 1876 ou 1877, pois o cruceiro que ían trasladar sofríu un accidente e esnaquizouse, tendo entón a necesidade de labrar de novo o que rompera e faltaba». 

A lo que apunta González Millán es a una probable razón del uso de una cruz tan pequeña en proporción con un varal tan alto.

Las características de la cruz de Romelle, ubicada en un bello espacio natural cercano a la carretera, aparecen detalladas en la obra Os cruceiros más sobranceiros da Costa da Morte de José María Laredo y Xosé María Lema. En este primer volumen dedicado a la parte occidental Bergantiños, los autores destacan la plataforma triangular sobre la que está colocado, así como la composición piramidal que conforma la figura de la Virgen representada. 

Posibles explicaciones de las alturas

«A altura debe estar en relación co prezo, pois canto máis alto sexa este de maior tamaño e calidade tivo que ser a pedra empregada para logralo varal», explicó Estanislao Fernández de la Cigoña Núñez, experto de la Asociación Galega de Cruceiros, Cruces de Pedra e Petos de Ánima, con una treintena de publicaciones en la materia.Y es que, tal y como apuntó Fernández, es necesario comprender que el fuste se extrae de una piedra única, que después se talla y se labra

Además, también destacó que altura no tiene nada que ver con la calidad del cruceiro o con la propia ubicación, ya que el de Mondariz no hace la regla, al haber «moitos cruceiros en camposantos de 1,5 metros». Para Estanislao Fernández este tipo de casos, en referencia al pontevedrés, debieron «ser a promesa de algunha persoa dunha clase adiñeirada que se quería reconciliar con deus e a altura podería estar ligada cunha razón filosófica de estar o máis preto posible de rañalo ceo».

Por otra parte, desde la página web especializada cruceirosdegalicia.xyz anotaron que hay muchos cruceiros en Galicia que carecen de una medición exacta y que hay algunos casos que podrían acercarse a los mencionados anteriormente. Por ejemplo, llama la atención el ejemplar del igrexarío de Vilastose en Muxía o el del cementerio de Ortoño en Ames.

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