El día que Rubén volvió a nacer

Cuando solo tenía 8 años Fran Sanisidro se convirtió en un héroe al salvar a su amigo, de 3 años, de morir ahogado


Ribeira / La Voz

Hay acciones que constituyen un punto de inflexión, que cambian vidas, pero pocas son tan definitivas como la que hace casi tres décadas hizo célebre a Fran Sanisidro Rego. Un niño, Rubén Noya Fernández, se estaba ahogando en el puerto de A Pobra y él se tiró al agua para rescatarlo. El gesto es, de por sí, de digno elogio, pero alcanzó una repercusión mayúscula porque los protagonistas de esta historia solo tenían 3 y 8 años de edad. Era principios de septiembre de 1989. Ese día Rubén volvió a nacer, y Fran se convirtió en héroe.

Hace 29 años que la noticia del rescate corrió como la pólvora por la villa pobrense y ocupó portadas de periódicos, incluso de ámbito nacional, y minutos en radios y televisiones. Desde entonces, la vida ha llevado a Fran y a Rubén por caminos muy distintos. Este último vive en Nueva York y desde allí relata qué recuerda él de aquellos días. Solo tenía 3 años, así que la memoria que tiene de aquella época es la que le han transmitido: «Tengo el recuerdo de que es algo que siempre he escuchado en casa, desde muy pequeño. Así que recopilando lo que me iban contando monté mi propia historia».

Francisco Sansidro
Francisco Sansidro

Fran era algo mayor, tenía ocho años, y, aunque era muy pequeño para asimilar todo lo que se le vino encima después del rescate, sí conserva algunos recuerdos de aquel día: «Estábamos pescando en el muelle, donde ahora está el aparcamiento, y vi a Rubén en el agua y me tiré a cogerlo. Recuerdo que estaba hundiéndose, me acuerdo de ver su brazo estirado hacia la superficie». Esa tremenda experiencia es difícil de asimilar para un niño, y el propio Fran reconoce que a él le costó: «Estuve mucho tiempo sin hablar de esto, hasta que fui mayor, porque me vi muy abrumado por la situación. Era muy pequeño y no era muy consciente de lo que ocurría».

No es de extrañar que Fran se viera sobrepasado por los acontecimientos, ya que al día en que se convirtió en héroe le sucedieron los homenajes, las entrevistas y las apariciones en los medios de comunicación: «Me venían a buscar al colegio para hacer reportajes para la televisión, y en el ayuntamiento me nombraron socorrista de honor, me dieron un diploma y regalos». 

Numerosos titulares

De los homenajes que recibió por parte del Concello de A Pobra dan cuenta publicaciones locales y los periódicos, que también se hicieron eco de algunos de los obsequios que recibió por su valentía, entre ellos un balón de fútbol firmado por los jugadores de Real Madrid y dedicado por Hugo Sánchez, y una equipación del club de sus amores también firmada.

Rubén Noya Otero
Rubén Noya Otero

Las crónicas de la época dieron cuenta de los agradecimientos del alcalde en nombre del Concello y de su valiente comportamiento, que le valió el sobrenombre de pequeño gran héroe, algo con lo que no se siente especialmente cómodo alguien a quien no hace falta conocer demasiado para darse cuenta de que es una persona tímida y discreta: «Me da vergüenza y todo que me llamen héroe».

Para quien siempre lo será es para Rubén: «Será siempre una persona muy importante en mi vida, es alguien muy significativo para mí, porque si no fuera por él yo hoy no estaría aquí».

Aquel día de septiembre estuvo a punto de perder la vida en el mar de Arousa: «En algunos periódicos se dijo que me había caído al agua, pero otro niño mayor que yo me empujó. Por suerte Fran estaba por allí con un grupo de amigos y se tiró a por mí». Sus padres regentaban el bar del club de jubilados a unos metros de allí y un hermano de Fran fue a buscarlos. Su padre se tiró al agua y sacó a los dos niños, pero Rubén salió inconsciente: «Había tragado mucha agua y, por lo que me dijeron, ya estaba morado. Lograron reanimarme y me llevaron al hospital, allí estuve en cuidados intensivos varios días. Poco a poco logré salir adelante, pero al principio a mis padres no les dieron demasiadas esperanzas».

Cuenta Rubén que aquellos primeros momentos fueron angustiosos «porque no se sabía qué iba a pasar». Sin embargo, todo salió bien, así que el recuerdo que conservan él y su familia es positivo: «Todos pasaron de estar muy nerviosos a celebrar una gran alegría».

Todos los años intenta volver a A Pobra y se encuentra con Fran, a pesar de que hace 12 años que vive en Nueva York, a donde se fue por amor: «Se da la casualidad de que mi mujer es prima de Fran», cuenta con una sonrisa.

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