Caso Diana Quer: retrato de un sospechoso

Natural de Barbanza, de 30 a 40 años de edad, con antecedentes por agresión sexual, violencia machista o tráfico de drogas; así es el perfil que manejan los investigadores


Ribeira / La Voz

Mañana se cumplen dos meses de la misteriosa, y mediática, desaparición de Diana Quer. A la joven madrileña se la tragó la tierra el 22 de agosto en A Pobra, y desde entonces se han manejado numerosas pistas que, en su mayoría, se han ido descartando. Otras, según parece, podrían llegar a buen puerto, aunque por ahora se sigue trabajando en ellas. Buena parte de las fuentes consultadas a lo largo de la semana coinciden al asegurar que no existen pruebas objetivas que permitan determinar si la desaparición de la chica de 18 años fue voluntaria o forzada. En lo que sí coinciden es en que, después de unos 60 días sin tener noticias de ella, resulta cada vez más difícil atisbar un final optimista.

Poniéndose en el peor de los casos, y gracias a diferentes avances en la investigación, el grupo de personas de la Policía Judicial de la Guardia Civil de A Coruña y de la Unidad Central Operativa (UCO) fueron elaborando un retrato robot del tipo de persona que podría haber participado en una supuesta desaparición forzada. El perfil respondería a un vecino de la comarca de Barbanza, concretamente de los municipios de A Pobra (que fue donde ella veraneaba y desapareció el pasado 22 de agosto), de Boiro o de Rianxo, municipio en el que se encuentra Taragoña, el puerto en el que se pierde la señal de su móvil y en el que dos testigos aseguraron, la semana pasada, que vieron a una joven de características muy similares a las de Diana Quer.

La edad que tendría este individuo, al que por ahora no se le pone nombre ni apellidos, oscilaría entre los 30 y los 40 años. Además, esta persona arrastraría antecedentes policiales o judiciales por la comisión de unos delitos muy concretos. Los dos primeros son de características violentas, como agresión sexual, en primer lugar, o el de violencia machista. A mayores, podría contar también con un pasado estrechamente vinculado con el tráfico de drogas y posiblemente se trataría de una persona que, además, consumiría diferentes sustancias.

Esta sucesión de características muy marcadas en un hombre, apoyada con la base de datos de la propia Guardia Civil, otras fuentes conocedoras de ambientes turbios en la comarca, imágenes de vídeo o fotografías de aquella madrugada, y los testimonios de los dos últimos testigos que prestaron declaración la semana pasada, podría estar aproximando, cada vez más, el aliento de los investigadores sobre las personas que saben qué hizo, o cómo acabó, aquella noche de agosto Diana.

La instructora amplía a 30 días más el secreto de las actuaciones

La jueza del caso abierto tras la desaparición de Diana Quer, que instruye el Juzgado de Primera Instancia y de Instrucción número 1 de Ribeira, hizo público ayer que el secreto sumarial que arrastra la investigación desde su inició se prolongará, al menos, durante 30 días más. Esta nueva prórroga estará vigente hasta el 20 de noviembre, según fuentes judiciales. La decisión, aunque no se había confirmado, era esperada por todas las partes implicadas en la investigación por varios motivos. El primero tiene su razón de ser en el propio juzgado, que actualmente cuenta con una jueza sustituta a la espera de que se incorpore la nueva titular de la plaza. Además, por ahora no hay detenidos, por lo que tampoco hay motivos para conocer el contenido del sumario.

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