«Uno aprende una lección al tener hijos: las cosas importantes suelen parecer poca cosa mientras están sucediendo»
11 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Una parte bonita de ser padre es contemplar cómo nace en tu hija el sentido del humor. Le enseño fotos donde sale gente que conoce, como su madre, y cuando le pregunto quién es me dice «abu» o «gato» y se troncha de risa. Nada me hace tanta gracia como que le haga tanta gracia; cuanto más me desconcierta, más la admiro. Sabe que es su madre y me dice que es un gato. Sabe que no lo es. Yo sé que ella lo sabe. Ahí está el chiste. Luego se ríe como si hubiese descubierto un continente. Y quizá lo ha hecho. Inventar bromas malas en un sofá una tarde cualquiera. ¿Merece algo así salir en un periódico? Supongo que no. Pero lo escribo porque puede que me equivoque, uno aprende una lección al tener hijos: las cosas importantes suelen parecer poca cosa mientras están sucediendo. Entonces uno quiere parar el mundo, dedicarse tan solo a espantar los monstruos que pueblan sus sueños y recolocarle la mantita.
A pesar de todo, crecerá. Crecerá y la distancia hará su parte. La vida no pide permiso para seguir adelante. Tendrá sus amigos y sus problemas. Se apartará de mí y de su madre. Volverá a veces porque le apetece, otras porque es domingo. Un día nos dirá: «Es que no me entendéis», pero nosotros sí la estaremos entendiendo aunque crea que no.
Querría que los años fuesen más despacio. No mucho. Lo suficiente para demorarse a mirar bajo esta sombrilla de junio. El tiempo no nos roba nada, hace su trabajo. Me asomo a su cuarto y su sueño es sereno. Le quedan tantas cosas por vivir. Hay tanta belleza en lo que nos espera. Hay tanta belleza en lo que perdimos.