Los agentes de la Guardia Civil destacaron la frialdad de Antonio Mayo tras el crimen de su padre
BARBANZA
En el juicio por el parricidio de Muros declararon que el acusado estaba tranquilo y que preguntó cuándo limpiarían la sangre para poder entrar
12 may 2026 . Actualizado a las 19:10 h.En la segunda jornada del juicio que se celebra en la sección segunda de la Audiencia Provincial de A Coruña por el parricidio de Muros declararon diversos testigos, tanto vecinos y familiares de víctima y acusado, como los primeros agentes de la Guardia Civil que acudieron al lugar de los hechos. El testimonio de estos últimos fue especialmente esclarecedor sobre el la escena que se encontraron cuando accedieron a la vivienda y que calificaron de «dantesca».
A preguntas de la acusación particular, ejercida por el letrado Luciano Prado del Río, sobre cómo se encontraba ante un escenario tan «desagradable» Antonio Mayo, acusado de acabar con la vida de su padre a hachazos, respondieron que estaba «frío, muy tranquilo», algo inusual en alguien que acaba de perder a su progenitor en un crimen brutal.
En el juicio, los agentes relataron que la primera versión que dio el acusado sobre lo ocurrido es que unos sicarios habían entrado en su casa y asesinado a su padre, José Manuel Mayo, y que a él le hicieron un corte en la cara para que los recordase y no llamase a la policía. Sin embargo, permanecía tranquilo e incluso les preguntó cuándo limpiarían la sangre para poder entrar en su casa, apostillando que, con la muerte de su padre, él era el propietario. Asimismo, los testigos señalaron que el joven, que entonces tenía 19 años, no mostraba signos de estar bajo la influencia de ninguna sustancia estupefaciente, como sostuvo el acusado en su declaración en la primera sesión de la vista.
En la sesión de este martes comparecieron ante el tribunal familiares y amigos del fallecido y de la víctima, que también señalaron que ese día Antonio Mayo «estaba tranquilo, perfectamente». Una pareja que vivía en el mismo edificio dijo que se habían cruzado con él antes del crimen y que les había extrañado que hablase con ellos con normalidad porque nunca lo hacía. También declararon que no escucharon ninguna discusión, pero sí unos golpes secos y que luego vieron al joven salir de casa y hablar por teléfono.
Testimonios contradictorios
Otros testigos señalaron que José Manuel Mayo se encargada de su hijo, que estaba pendiente de él, lo cuidaba e incluso lo llevaba al psicólogo por sus comportamientos agresivos, sobre todo hacia él. Una de las personas que prestó declaración en el juicio aseguró que el padre incluso había recibido amenazas de muerte por parte del acusado.
Todo lo contrario sostuvo la madre del presunto parricida, que vive en Italia. Aseguró que la infancia de su hijo había sido muy infeliz, que su padre le pegaba y que incluso le incitó a empezar a consumir drogas.
El consumo de estupefacientes y si Antonio Mayo tenía afectadas sus capacidades cognitivas serán claves en el juicio. La defensa sostiene que actuó en defensa propia y que no estaba en plenas facultades cuando golpeó a su padre con el hacha, mientras que la acusación particular rechaza un ataque previo y el consumo de drogas. De hecho, Luciano Prado del Río aseguró en la vista que las analíticas que se realizaron al acusado en el hospital dieron negativo en drogas.
El joven mantiene una actitud impasible durante las vistas
La tranquilidad con la que Antonio Mayo recibió a los agentes de la Guardia Civil el día del crimen es la misma que mantiene durante el juicio que arrancó el lunes en la Audiencia Provincial de A Coruña. Pese a los testimonios que contradicen su relato de los hechos, según el cual estaba «colocadísimo» cuando golpeó a su padre con el hacha y que lo hizo para defenderse de una agresión previa, se muestra impasible.
Hoy se celebrará una nueva sesión en la que declararán los buzos que hallaron el arma homicida en el puerto de Muros y que ayer no pudieron hacerlo por problemas técnicos, y la policía judicial que realizó la reconstrucción de los hechos. Luego llegará el turno de las pruebas periciales, y la previsión del magistrado es que el juicio se prolongue hasta el lunes para que el jurado popular se retire a deliberar.