La casa de cultura acogió la clausura del proyecto Gelfish, que aprovecha los descartes del cerco para transformarlos en productos de lujo y salud
13 feb 2026 . Actualizado a las 17:30 h.La casa de la cultura de Portosín acogió ayer la exitosa jornada de clausura del proyecto Gelfish, una iniciativa pionera que, tras 18 meses de investigaciones, ha demostrado que el pescado de bajo precio y los descartes del cerco pueden transformarse en productos de lujo y salud.
El acto, que contó con la presencia de la diputada Rosa Quintana, la directora del Cetmar, Rosa Chapela; diversos alcaldes, representantes de todo el arco político y del sector del mar, sirvió para validar un cambio de paradigma: el aprovechamiento integral de la sardina, el jurel y la caballa. El trabajo conjunto entre la cofradía de Portosín, la USC, el CSIC y la consultora Sinerxia ha permitido extraer proteínas de alta calidad para la restauración y crear oleogeles que preservan intacto el Omega 3.
El patrón mayor de Portosín, Isaac Gaciño, se mostró visiblemente satisfecho con los resultados obtenidos tras suministrar la materia prima para los ensayos. «La experiencia de entrar como pioneros en esta clase de proyectos siempre es favorable para sacar el máximo partido a las capturas», explicó Gaciño.
Hace apenas dos días, los productos se testaron en un centro de secundaria, donde cocineros y alumnos confirmaron que se trata de un alimento «muy aceptable y con muy buena salida». Para el patrón mayor, la clave reside en la salud: «El consumidor ganaría calidad de vida; el pescado azul tiene un valor enorme en Omega 3».
La jornada sirvió también para anunciar el nacimiento de una segunda fase de otros 18 meses que comenzará en breve. Si la primera etapa se centró en la investigación científica, esta pondrá el foco en la viabilidad económica.
Todos ganan
«El próximo paso es mirar la cantidad de producción que se puede obtener y, después, comercializarla», señaló Gaciño. Es en esa fase de mercado donde el sector espera obtener el mayor rendimiento: «Ganaríamos todos: los armadores, las cofradías y el consumidor».
Portosín se reafirma como un referente de la modernización de la bajura. El proyecto no solo busca que los barcos consigan un mayor rendimiento con menor esfuerzo pesquero, sino consolidar la marca Azul de Portosín como sinónimo de innovación, sostenibilidad y de salud.