La lucha de una madre para salir adelante en solitario: «Me vi en una casa prestada y sin ingresos»

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

La joven fue a urgencias por varias crisis de ansiedad y ahora muestra el móvil con la cita para mediados de noviembre.
La joven fue a urgencias por varias crisis de ansiedad y ahora muestra el móvil con la cita para mediados de noviembre. CARMELA QUEIJEIRO

Tras sufrir varias crisis de ansiedad por las que acudió a urgencias, reclama más medios para una atención efectiva de la salud mental

09 abr 2024 . Actualizado a las 16:52 h.

Comenzó a valerse por sí misma a los 16, pero demasiadas piedras en el camino la condujeron a un callejón sin salida. Ahora, con 27 años, María —nombre ficticio para preservar su identidad— tiene un niño de 7 y asegura que «no soy capaz de proveer para mí y para mi hijo, y eso me afecta psicológicamente». Mucho antes de que la preocupación por la salud mental adquiriese a nivel social la relevancia que tiene desde la pandemia, esta joven ya sabía lo que era necesitar atención especializada: «Cuando pude económicamente me pagué consultas particulares con psicólogos».

Distintas circunstancias la llevaron a establecerse en la comarca de Barbanza hace unos tres años: «Me vi en una casa prestada y sin ingresos, con mi hijo y sin posibilidad de mantenerme». Afortunadamente, en su lucha para salir adelante ha encontrado quien le tienda una mano: «Personas ajenas a mí se han convertido en mi familia. No tengo una red de apoyo familiar, estoy sola en una localidad que no es la mía y con muchas limitaciones».

Diversas organizaciones sin ánimo de lucro le proporcionan respaldo para atender sus necesidades básicas y para que pueda salir del bache para tomar las riendas de su vida.

Situación límite

Lo que más le inquieta es tener que vivir de prestado: «Es imposible que siendo una persona capaz no consiga empleo». La vulnerable situación anímica en la que se encuentra condiciona su capacidad para afrontar los reveses de la vida y, precisamente, eso fue lo que sucedió hace unos meses: «Tenía dos opciones de trabajo, rechacé uno para acceder al otro y me quedé sin él. Me quedé sin nada y exploté».

Explica que a consecuencia de ello sufrió varias crisis de ansiedad que motivaron que fuera atendida en urgencias. Tuvo un par de consultas de psiquiatría, pero lamenta la falta de periodicidad en la atención psicológica. Señala que tuvo una primera visita en noviembre del 2023, pero que la siguiente cita ha sido establecida para el próximo noviembre, lo que significa un año de espera.

«Las personas que llegamos al área de psicología es por algo, el Sergas debe establecer los medios para que haya una atención efectiva de la salud mental», asegura. La joven comenta que las consultas con el especialista «me ayudarían a sobrellevar mi situación actual». Y es que en esa lucha por salir del hoyo, gracias a las entidades que le proporcionan ayuda, María, que tiene el bachillerato, realiza a distancia un ciclo formativo.

También le gustaría ganar autonomía con un empleo, pero afirma encontrarse con el escollo de que tendría que ser en un horario que no se prolongase más allá de las cuatro de la tarde: «Dispongo de las mañanas, de lunes a viernes, porque mi hijo está en clase y come en el centro educativo. Después no tengo quien lo cuide».