La ropa junto a los huesos hallados en A Pobra y la zona apuntan al desaparecido en enero del 2008

Francisco Brea
F. Brea RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Imagen de archivo del dispositivo de búsqueda llevado a cabo en el 2008 para buscar a un vecino que llevaba días desaparecido.
Imagen de archivo del dispositivo de búsqueda llevado a cabo en el 2008 para buscar a un vecino que llevaba días desaparecido. SIMÓN BALVÍS

A pesar de los esfuerzos realizados en su momento para dar con el octogenario, no se había encontrado ningún rastro

03 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

A medida que pasan las horas, todo parece indicar que los restos óseos hallados en el monte de Cabío el pasado lunes se corresponden con los del pobrense desaparecido en el 2008, Antonio González Santos. Por supuesto, serán los resultados de los análisis que se realicen en el Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) los que determinen la identidad del fallecido, aunque los indicios apuntan a una misma dirección.

En un primer momento, las autoridades confirmaron únicamente la aparición de huesos, aunque ahora se sabe que en el lugar también había ropa y que el esqueleto estaba prácticamente completo. La vestimenta podría concordar con la que llevaba Antonio González el día de su desaparición, el 16 de enero del 2008. El pobrense, que por entonces tenía 88 años, salió a caminar aquella fecha con una chaqueta de lana marrón y un pantalón de color gris. De la prenda inferior no había rastro, pero sí de la superior.

Fue un hombre que paseaba con sus perros el que encontró los huesos. Tras avisar a otro hombre y comprobar que los restos parecían humanos, alertaron, sobre las 12.00 horas, a las autoridades.

Hasta el lugar acudieron en un primer momento agentes del puesto de la Guardia Civil de A Pobra y de la Patrulla Fiscal de Ribeira, que comunicaron el hallazgo a la Policía Judicial de Noia.

A pocos metros

Otro de los detalles que hacen pensar a los vecinos del municipio que los restos corresponden con el octogenario desaparecido es que se encontraron a pocos metros del que era su domicilio. Los huesos estaban en un camino ahora poco transitado que va a la playa, a unos 300 o 400 metros, aproximadamente, de la carretera.

Cuando se le perdió la pista, había salido a pasear como hacía habitualmente. A pesar de sus 88 años y de que se había sometido a una operación que provocaba que caminase a paso lento, González gozaba de una buena forma física y mantenía intactas sus facultades mentales.

Tras confirmarse su desaparición se llevaron a cabo en el lugar diversas batidas en las que participaron profesionales de las fuerzas de seguridad y de equipos de emergencias, a los que se sumaron numerosos vecinos y voluntarios. Incluso, acudieron perros de una unidad de rescate con mucha experiencia y que habían formado parte de operativos en diferentes puntos del mundo.

Por los esfuerzos que se realizaron a la hora de buscarlo y por la extensa superficie de terreno peinado sin éxito, una de las hipótesis que en su momento había cogido fuerza era que el octogenario se hubiese caído al mar al arrimarse al litoral. La incertidumbre fue tal que en la familia hasta se llegó a valorar la opción de un secuestro.

Muchas incógnitas rodearon a la desaparición de Antonio González Santos y ahora solo se puede esperar a que los análisis determinan la identidad del cadáver para conocer finalmente si se corresponde con el octogenario al que se le perdió el rastro en el 2008.