Barbanza perdió 18 oficinas bancarias en el último lustro

Carlos Peralta
Carlos PEralta RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

MARCOS CREO

Los vecinos de los concellos de la zona contaban con el doble de sucursales hace 15 años

26 oct 2022 . Actualizado a las 20:09 h.

La exclusión bancaria hace mella en el área de Barbanza. Un total de 18 sucursales echaron el cierre durante los últimos cinco años, según la última actualización del registro de entidades supervisadas del Banco de España. Un descenso que se agudiza en algunos concellos de la zona, como Ribeira u Outes.

Cinco entidades bancarias bajaron definitivamente la persiana en la capital barbanzana, por lo que Ribeira cuenta actualmente con siete sucursales en su término municipal, un 41 % menos que en junio del 2017. En Outes, la cifra disminuyó de cinco oficinas a dos en el último lustro. Carnota, por su parte, mantiene un único establecimiento en su término municipal, dos menos que hace media década. También dispone de una oficina Mazaricos, tras perder en este período la otra entidad bancaria que operaba en el municipio.

Estos dos últimos casos siguen la tendencia de núcleos similares de la comunidad. Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), uno de cada diez gallegos domiciliados en municipios de menos de 10.000 habitantes no tienen acceso ni a un cajero ni a una oficina bancaria en su lugar de residencia. Además, un 17 % de los gallegos que viven en zonas poco pobladas no utiliza la banca electrónica debido a la falta de conocimientos.

Muros es el único municipio del área que mantiene el mismo número de entidades bancarias que hace media década. Los muradanos cuentan con ocho establecimientos. Noia y Boiro también dijeron adiós a varias sucursales. En el caso noiés, se registran seis bancos en su término, dos menos que hace cinco años. En este espacio de tiempo, Boiro perdió una única sucursal y cuenta ahora con siete entidades.

A Pobra también perdió una oficina en este período, por lo que cuenta con cuatro de despachos. Una situación idéntica ocurre en el municipio de Rianxo, que igualmente pasó de cinco a cuatro. Porto do Son dijo adiós a dos de sus entidades. En la actualidad, el término sonense cuenta con tres locales.

Lousame mira a Noia

Lousame es el único municipio de la zona que no cuenta con ninguna oficina bancaria, según el listado del Banco de España. Los más de 3.000 habitantes del término lousamiano deben acercarse a las seis oficinas que permanecen activas en Noia para llevar a cabo sus trámites bancarios, una dependencia que trasciende al sector bancario. Durante el confinamiento decretado en el 2020, los vecinos de Lousame estaban autorizados a acudir a Noia para realizar sus compras diarias por la ausencia de establecimientos en su demarcación.

El área de influencia de esta edición mantiene así una dinámica inalterable durante las últimas dos décadas. En el 2006, se contabilizaban casi un centenar de oficinas bancarias. Más de tres lustros después, la zona suma 43 entidades. Ribeira, por aquel entonces, acumulaba 24 centros en su término.

En Carnota solamente permanece operativa una entidad bancaria, mientras que, en el 2006, acogía hasta ocho sucursales en sus dominios. En estos últimos quince ejercicios, tanto A Pobra do Caramiñal como Rianxo vieron como cerraban sus puertas cuatro sucursales bancarias.

José Manuel Maceiras: «Hicimos manifestaciones, pero no conseguimos mantener la oficina»

José Manuel Maceiras (Boiro, 1946) fue uno de los muchos vecinos que participaron en las manifestaciones del pasado año en Escarabote contra el cierre de la única sucursal presente en sus calles. Los vecinos entregaron 600 firmas a la entidad bancaria presente en el núcleo boirense y se reunieron en varias ocasiones con el alcalde de Boiro, José Ramón Romero, y representantes de la compañía. Sin embargo, no lograron evitar que la oficina cerrase sus puertas de forma definitiva «Estamos colgados. Yo me voy manejando, pero hay gente de ochenta o más años que no sabe utilizar las tarjetas», apuntó Maceiras.

«Runs, Cespón, Valiño, todos dependemos de Boiro», apuntó el vecino de Escarabote, que remarcó que, salvo la sucursal presente en Cabo de Cruz, el resto están establecidas en Boiro.

«Hicimos manifestaciones, pero no conseguimos mantener la oficina», recordó este ciudadano, que apunta a que el alcalde propuso a la entidad bancaria situar un cajero en el centro social de Escarabote. «No nos dieron ninguna solución», señaló Maceiras.

Una nueva ausencia

José Manuel Maceiras subraya que, durante toda su vida, siempre contó con al menos una oficina bancaria (ocupada por varias compañías a lo largo de los años) en Escarabote. El barbanzano denuncia que la pérdida de este despacho obliga a que las personas de avanzada edad residentes estén obligadas a depender de familiares. Principalmente, por dos motivos: sus dificultades para desplazarse y sus carencias en el manejo de cajeros o aplicaciones de los dispositivos móviles. «Siempre tuve mi cuenta aquí», remarca Maceiras, que ahora realiza sus gestiones desde Boiro, obligado a utilizar su vehículo o el autobús.

SÁLVORA

Un empujón más

La exclusión bancaria es, sin duda, la nueva arma de la despoblación. Los avances digitales y la facilidad que ofrece operar desde un smartphone excluyen de la ecuación a las personas mayores. Estas no controlan los teléfonos inteligentes y son las que más sufren el cierre de las oficinas. Toda una contradicción para los bancos, que con la excusa del furor de lo digital dejan tirados a clientes que llenaron sus sucursales cuando los teléfonos no salían de casa.