Víctimas de la estadística

Alicia Fernández LA CRIBA

BARBANZA

MARCOS CREO

12 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Todavía con la sensibilidad a flor de piel después del incendio que ha calcinado media comarca, me he quedado en estado de shock al oír las explicaciones de un mandamás de Medio Rural para justificar el número de incendios, la voracidad de los mismos y la ingente superficie quemada. Según este ínclito servidor público se debe a la actividad de los incendiarios —novedad nada desdeñable— y que él y su departamento se guían por la estadística, oráculo que susurró en su amancebada orella que julio es tradicionalmente un mes con pocos incendios. Así, sin sonrojarse y acariciando su oronda incompetencia.

Vamos, que las estadísticas mandan y punto ¡Qué importa si estamos ante el año más seco desde que hay registros! Se la trae al pairo. En base a los datos históricos ellos activarán medios y alertas máximas cuando estos lo indiquen, bajo una exacta media aritmética, sin tan siquiera asomar la cabeza a la ventana de su despacho. Y si por ello se va todo al carajo —como ha sido el caso— se justifica en la estadística y a otra cosa.

El mismo personaje dio una versión del origen del incendio en Barbanza tan curiosa que, por ahora, la dejaremos en cuarentena. Afirmó que estaba «nunha charamusca que saíu por unha cheminea».