Lavacolla encadena las jornadas de más tráfico estival marcadas por la calma de los viajeros

LUCÍA ORTIGUEIRA PIÑEIRO / S. L. SANTIAGO / LA VOZ

BARBANZA

Las conexiones con las islas copan este verano el panel de vuelos del aeropuerto

29 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El aeropuerto de Santiago vivió esta semana algunas de las jornadas con más movimiento de viajeros desde que comenzó la pandemia, con más de sesenta vuelos programados el martes. En la zona de salida se respiraba un ambiente gozoso, viajeros de todas las edades esperaban a que llegase la hora de su tan ansiado vuelo. La mayoría de los aviones partieron a destinos nacionales, especialmente a zonas costeras y a las islas Baleares y Canarias, aunque también hubo varias conexiones al extranjero.

Fueron bastantes las personas que en la mañana del martes llegaron a Lavacolla con mucho tiempo de antelación para evitar contratiempos a la hora de facturar y pasar el control de seguridad, ya que la aplicación de las medidas sanitarias podría retrasar esos procesos. Aún así, algunos tuvieron que hacer tiempo en la cafetería y en los bancos. En uno de ellos estaban Carme Giráldez, Alba Guerra y Andrea Pombo, tres amigas que se decantaron por Ibiza para pasar sus vacaciones. Su vuelo salía a las 13.10 horas, aunque ya a las 11.00 estaban en la terminal. No se mostraban muy preocupadas por el covid. «Lo están más nuestros padres, nosotras estamos tranquilas», comentaba Andrea. Es el sentir general de los pasajeros, que encaran sus vuelos con serenidad al estar en su mayoría vacunados y saber que los protocolos para viajar son estrictos.

«Le tenemos miedo al calor, pero al covid nada», aseguraba Selena García, una universitaria que aguardaba con sus compañeros Carlota Cruz y Iker Santos a que fuesen las 12.50 para irse juntos una semana a Sevilla, después de un par de meses planeando el viaje. Vacunados con una de las dosis, no llevan ningún tipo de certificado: «Al ser un vuelo dentro de la península no nos piden nada, pero si lo necesitásemos haríamos una prueba en la farmacia», explica Carlota. Con todo, es habitual que los viajeros porten un test de antígenos para evitar percances.