Barbanza concentra la actividad incendiaria de la provincia

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

El último incendio en Tállara calcinó unas 60 hectáreas el verano pasado
El último incendio en Tállara calcinó unas 60 hectáreas el verano pasado MARCOS CREO

Cinco parroquias de la zona se sitúan entre las áreas más vulnerables frente al fuego

31 may 2021 . Actualizado a las 21:06 h.

Con el verano a la vuelta de la esquina, se acerca también la época más peligrosa para la proliferación de los incendios forestales, un aspecto en el que Barbanza es un territorio especialmente castigado en los últimos años. De hecho, la comarca concentra la actividad incendiaria de la provincia coruñesa y cinco de las seis parroquias consideradas de riesgo en el plan de prevención y defensa contra los incendios forestales (Pladiga) pertenecen a esta demarcación.

El Pladiga se actualiza cada año y el correspondiente a este 2021 se aprobó en el Consello da Xunta esta misma semana. En él se incluyen los medios disponibles para la lucha contra el fuego y se delimitan las zonas que, por su historial incendiario de los últimos años, son especialmente vulnerables frente a las llamas. Son las denominadas PAAI (parroquias de alta actividad incendiaria) y en la comarca hay cinco tras la inclusión en el listado que dos que no figuraban en el documento del 2020. La situación no es nueva para O Pindo, que vuelve a estar bajo la lupa de Medio Rural tras los últimos fuegos forestales, que arrasaron unas 83 hectáreas.

Hay dos criterios a la hora de definir los núcleos de alto riesgo: el número focos registrados y su virulencia, y en el caso de la parroquia carnotana encaja en el segundo. No en vano, en la última década, el fuego calcinó en O Pindo 2.256,47 hectáreas de monte. La otra incorporación al listado del Pladiga es Cures, en Boiro, en su caso por la elevada cifra de incendios contabilizados: 42 en los últimos cinco años, mientras que la superficie quemada en una década alcanzó las 343 hectáreas.

 Las que repiten

Estos dos núcleos barbanzanos se suman a los tres que ya estaba reconocidos como de alta actividad incendiaria el año pasado. Tállara, en Lousame, lleva varios años bajo especial vigilancia y su caso es relevante porque cumple los dos criterios de riesgo definidos por el Pladiga: la frecuencia y la intensidad de los fuegos forestales. Esta parroquia ha registrado un total de 48 incendios en el último lustro, y las llamas arrasaron más de 819 hectáreas en una década.

Por su parte, Ribasieira, en Porto do Son, destaca por los estrago que causaron los tres grandes fuegos de los últimos años: ardieron 1.152 hectáreas. El quinto núcleo incluido entre las parroquias de alta actividad incendiaria es Santa Uxía de Ribeira, donde se contabilizaron 40 focos en un lustro.

Figurar en el listado de las PAAI no es algo simbólico, sino que en ellas se priorizan las labores de vigilancia y se establecen medidas extraordinarias de prevención de incendios y protección de los montes. Esto conlleva un seguimiento exhaustivo de cualquier movimiento que se realice en su territorio.

Dada la elevada actividad incendiaria en la comarca, el Pladiga establece varios puntos de vigilancia frente al fuego en distintas zonas de Barbanza. En los picos de A Muralla y A Curota existen sendas torres fijas que funcionan todo el año, que cuentan con cámaras para la detección temprana de los incendios como las instaladas en Carnota y en Mazaricos.

Una docena de brigadas municipales se unirán a la lucha contra las llamas

Además de los medios técnicos y humanos que se desplegarán en el conjunto de Galicia para estar preparados ante la época de alto riesgo de incendios forestales, en Barbanza, una docena de brigadas municipales se sumarán a la lucha contra el fuego a través de convenios entre los concellos y la Xunta.