A 30 kilómetros por hora

Álvaro Sevilla Gómez
Álvaro Sevilla BARRIO DEL PIGNETO

BARBANZA

Marcos Creo

«En Holanda descubrieron que los conductores se confiaban más cuando había semáforos. Los atropellos cayeron cuando los quitaron. Toda una paradoja»

17 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

No falla. En los mítines, las crisis siempre las pagan los ricos. Cuando terminan las elecciones, las pagan los de siempre: la destartalada clase media. Estaba cantado que los 140.000 millones del fondo de recuperación de la UE tendrían condiciones. Nadie da duros por pesetas. España está obligada a hacer reformas. Si las cuentas públicas no daban antes de la pandemia, ahora tienen que ser un absoluto drama: deuda pública disparada, Seguridad Social quebrada y paro desbocado.

No le ha tocado al Gobierno disfrutar de una situación boyante, y por eso debe hacer lo que ningún político quiere aplicar jamás: tomar medidas impopulares que pagará sí o sí en las urnas. Solo así se entienden esos globos sondas: el pago por el uso de las autovías, el aumento de los impuestos a los autónomos o el fin de la declaración de la renta conjunta para los matrimonios. Hace falta dinero y están buscándolo donde sea.

Resulta descorazonador que siempre se tome el camino rápido del aumento de impuestos. Quizás sea una locura, pero, ¿no resultaría una opción con mayor futuro terminar con ese casi 40 % de paro juvenil? ¿O acabar con la dualidad del mercado laboral? ¿O poner freno a la creación de ministerios, cargos de confianza y observatorios que no observan nada?

Tiene lógica que la gente crea que esa reducción de la velocidad de circulación a 30 kilómetros por hora persigue multar antes que salvar vidas. Sobre todo cuando hay estudios que indican que los semáforos no siempre cumplen el fin que persiguen. En Holanda descubrieron que los conductores se confiaban más cuando los había. Los atropellos cayeron cuando los quitaron. Toda una paradoja.