Las cenas regresan a los restaurantes de Barbanza, aunque a cuentagotas

Francisco Brea
Fran Brea RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

En restaurantes como A Xoca, en Noia, tuvieron clientes para cenar
En restaurantes como A Xoca, en Noia, tuvieron clientes para cenar MARCOS CREO

Pocas reservas en la primera jornada en la que el toque de queda y el límite de apertura de los establecimientos se amplió hasta las once de la noche

17 abr 2021 . Actualizado a las 18:16 h.

Después de tanto tiempo, muchos tienen ganas de salir a cenar, pero parece que pocos se deciden. El temor al ver que el virus sigue presente en la comarca y el horario no ayuda a dar el paso. Eso es lo que se desprende tras comprobar que en la primera jornada en la que se amplió el toque de queda y el límite de apertura de los establecimientos hasta las 23.00 horas, las reservas para la noche en los restaurantes barbanzanos fueron escasas.

En A Xoca, en Noia, sí que tuvieron comensales y se espera que haya más en la jornada de hoy, aunque se mantienen a la expectativa: «Vamos a probar a ver que pasa. Hai que ir pouco a pouco. Se vai ben seguiremos e se non, tocará pechar».

También alguna mesa ocupada hubo ayer en Pepe do Coxo, en Esteiro. El responsable del local afirmaba que para hoy tenía alguna más prevista: «Comuniqueino en redes sociais e a ver como vai. A xente está desexosa de saír de noite». Le preocupa que haya quien utilice la picaresca para entrar a «tomarse unha cervexa e unha tapa. Por iso nós só abriremos o comedor, para evitar pillarías».

Otro que esperaba recibir clientes ayer era Perfecto Gómez en O Furancho de Rianxo: «Algunhas reservas hai aínda que non moitas, pero se a xente chega e hai sitio a rexistramos e tomamos os datos». Él quiere ser optimista y ver esta relajación de las medidas como «un pasiño máis», por eso confía en que «a xente veña concienciada».

Esperando

El hotel gastronómico Vila do Son no abrió hasta las 23.00 horas. Javier Molinos prefiere esperar: «Véxoo complicado e ninguén chamou para preguntar». Además, él considera que «as sobremesas son longas e os clientes terían que vir ás nove, porque non vas comer un arroz con bogavante con présas». Eso sí, también piensa que la medida es positiva: «Non é a panacea, pero é un paso máis. Para quen traballe o tapeo, pode que lle vaia mellor», y valorará ofrecer cenas en las próximas semanas.

Prudente quiso ser Alberto Carou cuando comenzó la desescalada y por eso no empezó a trabajar en el inicio de la misma. Dijo que prefería esperar a que se pudieran servir cenas y el próximo viernes volverá a abrir O Curral do Marqués, en Rianxo: «Estamos limpando e poñendo todo a punto. A hora é moi xusta e non dá para moito, pero a ver como vai». Él tiene ganas de regresar a su trabajo, y su clientela quiere que lo haga: «Cada día podo recibir 20 ou 30 chamadas de cara a fin de semana de xente preguntando se estamos abertos», asegura Carou.

Por ahora, el local funcionará de viernes a domingo y si hay buena respuesta «xa traballaremos coa normalidade que nos deixen». Su esperanza está puesta en el verano y sabe que, ahora, «por falta de demanda non é».