Las 23 vidas que se llevó el Cartagena

Marta Gómez Regenjo
Marta Gómez RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Se cumplen 76 años de un naufragio que marcó para siempre a Aguiño y Carreira

13 abr 2021 . Actualizado a las 13:20 h.

La gente de mar está acostumbrada a vivir con el peligro que acecha en cada travesía, consciente de que la inmensidad del océano puede volverse en su contra en cualquier momento. Sin embargo, hay tragedias que golpean con tanta fuerza que acaban por marcar para siempre a quienes las viven de cerca, y eso es algo que saben bien los vecinos de Aguiño y Carreira. Hace 76 años fueron testigos de la que muchos consideran la peor catástrofe del mar en Ribeira. El 8 de abril de 1945 se fue a pique en Corrubedo el Cartagena 3, un barco dedicado al cerco que se llevó consigo al fondo del mar las vidas de sus 23 tripulantes.

Nadie logró salir con vida de un accidente marítimo que causó tal impresión en las localidades de Aguiño y Carreira, de donde eran originarios todos los náufragos, que durante mucho tiempo fue un tabú para los vecinos. Así lo recuerda Luis Crujeiras: «Lembro que miña avoa mencionaba moitas veces o afundimento, falábase da desgraza do Cartagena, que morrera moita xente, pero non se contaba nada do que pasara, era unha historia que estaba moi calada». Aunque lleva años afincado en Estados Unidos, Crujeiras no ha perdido los lazos con su pueblo y con su pasado y el de su familia como gente de mar, por eso empezó a indagar en la historia con el objetivo de hacer una maqueta del cerquero que descansa en el fondo del mar desde hace 76 años. Con la inestimable ayuda de Juan José Fernández, pudo recomponer lo que ocurrió «para manter prendida a chama do recordo deles e de todos os que morreron no mar».

En las crónicas de prensa de la época no hay demasiados detalles de qué ocurrió aquel 8 de abril. Se habla del hundimiento en los bajos de Corrubedo y de que no hubo supervivientes, y no se sabe a ciencia cierta qué pudo ocurrir.

Mal tiempo

El relato recabado por Crujeiras y Fernández apunta a que el Cartagena 3 se encontraba faenando junto a otra embarcación en Corrubedo cuando decidieron volver al puerto de Aguiño ante el empeoramiento del tiempo. El otro barco llegó sin novedad y su tripulación se retiró sin saber que sus compañeros se habían quedado por el camino, hasta que a la mañana siguiente comenzó la búsqueda ante la falta de noticias del cerquero.

Los vecinos salieron al mar en su búsqueda y no tardaron en confirmarse los peores presagios: el Bienvenido encontró en la zona de Corrubedo el puente del Cartagena y la chalana que llevaba a bordo, así como otros útiles de pesca y enseres de la tripulación. No hallaron ni rastro de los marineros, y pasaron unos días hasta que se pudo saber dónde se había hundido el barco. Un buceador, José Teira, o Cabalán, encontró por casualidad el cerquero en las piedras de Rinchador al sumergirse en busca de pecios. Cuentan que el hallazgo le produjo una gran impresión y más tarde declaró que solo había visto el barco partido en dos en el fondo del mar.

Un total de 16 meses de trabajo invirtió Luis Crujeiras en realizar la maqueta del Cartagena, un proyecto que no resultó sencillo puesto que no había documentación del barco. Buscó fotografías y testimonios de los vecinos que vivieron en la época para poder recrear el cerquero
Un total de 16 meses de trabajo invirtió Luis Crujeiras en realizar la maqueta del Cartagena, un proyecto que no resultó sencillo puesto que no había documentación del barco. Buscó fotografías y testimonios de los vecinos que vivieron en la época para poder recrear el cerquero

De los 23 marineros de iban a bordo, solo pudieron recuperarse cuatro cadáveres, que el mar fue escupiendo poco a poco. Uno de ellos apareció en la playa de Esteiro, en la ría de Muros. De los demás nunca se supo, añadiendo más dolor si cabe a las familias golpeadas por la tragedia, algunas de forma repetida, ya que varios de los tripulantes eran parientes, y en una misma casa perdieron a tres de sus miembros.

«É moi triste para as familias perder a alguén no mar e que nunca chegue, non tes a onde ir visitalos», apunta Luis Crujeiras para explicar la conmoción que provocó una tragedia que, además, tocó muy de cerca a mucha gente: «Investigando sobre o Cartagena souben que un matrimonio que eu coñecía de Vixán perdera os dous a cadanseu irmán no naufraxio».

Deuda pendiente

Todos esos ingredientes contribuyeron a rodear de silencio la tragedia, aunque hace unos años la Asociación de Veciños de Carreira arrojó un poco de luz con la realización de un vídeo sobre el Cartagena. Por su parte, Crujeiras contribuyó a rescatar del olvido la historia realizando una maqueta del barco que se exhibe en el Museo do Mar de Vigo.

No descarta tampoco hacer otra que pueda verse en Aguiño o Carreira: «Non sei moi ben de que forma nin cando, pero teño unha débeda pendente e algún día haberá alá unha maqueta do Cartagena. É importante recordar o que pasou, que se saiba o que tanto nos deu o mar, pero tamén o que nos quitou».

La Voz de Galicia se hizo eco del auxilio a las familias que quedaron rotas por la tragedia

A pesar de que se habla del hundimiento como de la mayor catástrofe del mar en Ribeira, no abundan en la hemeroteca las noticias sobre el naufragio que costó la vida a 23 marineros de Aguiño y Carreira. Es más, la difusa información que se tenía en un principio llevó a que en el momento inicial se hablase de 21 víctimas. Lo que sí era seguro ya entonces, y de ello se hacía eco La Voz de Galicia unos días después de la tragedia, es que no había supervivientes y que la muerte de los pescadores dejaba en una situación muy delicada a sus familias: «Aquellas gentes sencillas, junto con el dolor de perder para siempre a los deudos que habían marchado para no volver, sentían muy cerca el zarpazo implacable de la miseria».

Cuentan las crónicas de la época que el régimen franquista dispuso de inmediato el abono de las pensiones a las familias de los fallecidos tras confirmarse el alcance del accidente: «Sobre los Aresos de Corrubedo se quebró la embarcación pesquera Cartagena 3. La luz del amanecer del 8 de abril alumbró la agonía del naufragio y la tragedia del mar. No hubo superviviente alguno».