Yo he estado siempre en política


Rebobinando en estos tiempos de sosiego vacacional, me acordé de un incómodo Mariano Rajoy entre nerviosos tic de ojos y aletas nasales, mientras testificaba por vídeo conferencia en el juicio de la cuenta B del PP. No, no estaba cómodo nuestro expresidente; y el papelón no era para menos. A una de las preguntas del fiscal, se le escuchó decir que él siempre había estado en política, ocupándose de los asuntos políticos, y que los demás menesteres no eran de su incumbencia. O sea; no me hable de matemáticas que yo soy de letras. Vino a decir.

¿Se imaginan a alguien de ciencias matemáticas alegar que no sabe quién es Lope de Vega, Azorín o García Lorca porque lo de él son los números? No, claro que no. Pues de igual manera es difícil imaginarse a una persona que, habiendo tenido la máxima responsabilidad en la toma de decisiones, diga que no tiene ni idea de los acuerdos económicos adoptados para remodelar un edificio completo. Y claro, según ese criterio, tampoco tiene por qué saber de dónde salía el dinerito para una obra de tal magnitud. ¡Vaya pregunta me hace usted! -vino a decir el señor Rajoy, respetuosamente y con su habitual gracejo-. Yo he estado siempre en política, tratando de asuntos políticos y no me ocupaba de eso.

Resulta cuando menos chocante, aportar como mérito o excusa que uno ha estado en política desde siempre. O lo que viene a ser lo mismo; que lo único que alguien hizo en su vida fue estar metido en el ámbito de la política y eso le exime de otras responsabilidades. Y, llegados a este punto, ¿me debe gobernar un individuo (de letras o de ciencias, que para el caso viene a ser lo mismo) que lo único que hizo en su vida fue vivir de la política? O dicho de otra manera: ¿Qué responsabilidad de vida y de gobierno puede tener alguien que jamás llegó a apearse de un coche oficial?

¡Uhmm! No pensaba hacerlo pero se me va a escapar esta historia que me contaron: Resulta que, un amigo, fue a despedirse de una persona honrada que ocupaba un alto cargo en París. El amigo regresaba al pueblo y quería saber si el alto cargo quería algo para su madre.

-Sí, por favor, ve a verla y cuéntale que vivo bien… pero no le digas que estoy en política. Ella piensa que soy pianista en una casa de citas.

Ya sé que no es para tanto. Incluso se puede dar el caso de que quien nunca dio un palo al agua, más allá de que alguien le llevase en su yate, sea un buen gobernante. Pero, ¿verdad que sería mejor que quienes nos gobiernan supiesen algo de otras cosas de la vida? Qué sé yo: comerciantes, barberos, pianistas, o algo así.

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