Hablar del fútbol femenino gallego es hacerlo del Xuventú Aguiño. En el campo de A Tasca se derrumbaron cientos de prejuicios y muros, y de su rectángulo de juego salieron estrellas como Vero Boquete y entrenadoras pioneras como Susú Cores, ahora dirigiendo al Macará ecuatoriano. Pero no solo ellas son el ejemplo de un club que ha sido un motor de igualdad y resiliencia en el deporte. Es por ello que, a pesar del covid, las futbolistas barbanzanas no dudaron ni un segundo en volver al césped. Tocaba atarse la botas y que el balón rodase de nuevo.

Tras el ascenso a Primera División Gallega, cuerpo técnico y plantilla creen que este es un buen año para poner los pilares del futuro, más todavía este curso que no habrá descensos. «É unha tempada de aprendizaxe. Os equipos son de máis nivel, é bo para que as máis mozas vaian aprendendo e collendo experiencia», explica Nacho Dieste, que sigue al frente del bloque.

Aunque no han arrancado la liga con el mejor pie, el técnico tiene claro que lo mejor está por llegar: «Estivemos tanto tempo sen xogar, máis dun ano, que nos primeiros encontros cometemos bastante erros. En canto lle collan o ritmo á competición vamos a mellorar. O nivel é moito máis alto que na segunda división, os esforzos son diferentes. Fisicamente as rivais están moi ben, e ademais adaptadas a esa esixencia».

Sin refuerzos

Si algo ha afectado al Aguiño femenino es que la plantilla se ha visto mermada. Aunque muchas jugadoras sí dieron el visto bueno a competir, otras han tenido más reparos, de ahí que el equipo sea más justo que otras temporadas, sobre todo atrás. «Temos que estar probando posicións, é complicado adaptarse, pero non queda outra», explica Dieste.

La que se mantiene muy viva es la columna vertebral del equipo, formada por jugadoras contrastadas como Ana, Carmen, Zaida, Alitas, Mono o Marina, forjadas en mil batallas y que marcan el camino a seguir a las nuevas generaciones que han dado el paso para defender el escudo del Aguiño.

«Foron elas as que quixeron xogar e están moi contentas de poder facelo», afirma un Dieste que sí tuvo más reparos para volver a los campos de fútbol, sobre todo cuando sabía que este curso no iba a ser nada fácil competir contra los principales gallos de la categoría.

Pero aunque haya que esperar hasta ver el mejor rendimiento del Aguiño, llegará. ¿Por qué? Porque siempre lo ha hecho, y porque cuenta con talento, esfuerzo y sacrificio suficiente para volver a colocar al equipo en el nivel que se merece.

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Xuventú Aguiño femenino: Un bloque en plena adaptación a la nueva liga