Un ribeirense en la élite mundial de la ciencia

María Xosé Blanco Giráldez
m. x. blanco RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Con más de tres décadas de trayectoria, Gualberto Buela-Casal ha sido incluido en el ránking más prestigioso a nivel internacional

21 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Por primera vez, la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos), ha publicado un ránking de los científicos más influyentes del mundo. El listado está considerado el más prestigioso a nivel internacional y entre los que se han ganado un hueco se encuentra el ribeirense Gualberto Buela-Casal. Sorprendido y agradecido, recibe la distinción como una recompensa al trabajo que viene realizando desde hace más de tres décadas con su grupo de investigación del ámbito de la Psicología Clínica, en el que se han formado varios catedráticos y profesores titulares de universidad, por lo que hace extensible el reconocimiento a sus colaboradores.

Para explicar el punto de partida de esta exitosa trayectoria, Buela-Casal viaja en el tiempo hasta su época de universitario. Asegura que su vocación siempre había sido otra muy distinta: «Desde niño, cuando hablaba con mis compañeros de los colegios O Grupo y Galaxia, y con los de instituto después, siempre les decía que quería ser arquitecto». Y llegó a matricularse en esta carrera, pero su destino cambió el verano antes de empezar el primer curso: «Conseguí varios libros de psicología y su lectura influyó hasta tal punto que cambié mi matrícula. No fue una buena noticia para mis padres, pues era una rama que apenas se conocía y estaba comenzando a impartirse en Santiago».

Entre la teoría y la práctica

Otra coincidencia, la reciente implantación en la USC de la diplomatura de Criminología, rama que le atrajo desde el primer momento y decidió compaginar con la de Psicología, y las charlas en la carretera que compartía con dos compañeros de pupitre que eran inspectores en el Cuerpo Nacional de Policía de Ribeira, Evaristo Pérez y José Díaz, propiciaron que se inclinara hacia el lado más jurídico de la especialidad elegida.

Pese a que, concluidos los estudios, su primer objetivo fue ingresar en el Cuerpo Superior de Técnicos de Instituciones Penitenciarias, el consejo de un profesor con fama de duro, Fernando del Valle-Inclán, le llevó a dar un giro hacia la carrera académica: «Si él no me señalara el camino, quizás hoy no estaría aquí». Comenta que así se lo hizo saber cuando, tras enterarse de su ingreso en el ránking de la Universidad de Stanford, recibió su llamada: «Me dijo, aludiendo a su consejo del pasado, que no es lo mismo señalar donde está la luna que llegar hasta ella, y yo le contesté que si nadie la señala, no se inicia el camino hacia la luna».

Aún así, durante un tiempo compaginó la investigación académica con los peritajes forenses en el ámbito penal, llegando a fundar una unidad de Psicología Jurídica y Forense en la Universidad de Granada. Es en este centro andaluz donde el ribeirense desarrolló buena parte de su intensa trayectoria, al conseguir la plaza de catedrático después de pasar por las instituciones académicas de Málaga, Jaén y California. Sobre su periplo señala: «Soy uno de los gallegos de antes que no tenían problema en cambiar de ciudad o país para mejorar».

Sueños cumplidos y pendientes

Gualberto Buela-Casal vuelve a viajar a su etapa de estudiante, aquella que marcó el inicio de los éxitos que ahora cosecha, para encontrar uno de los mejores momentos de su trayectoria: «En mi época, Santiago era una ciudad universitaria auténtica, con muy pocos turistas y el Pazo de Fonseca como aula. Me siento afortunado de haber vivido todo aquello y también de haber estudiado el doctorado en el Madrid de la movida, compartiendo con Isidoro y Emilio un piso que era como una pequeña isla gallega en la capital».

En su álbum de momentos estelares también ocupa un lugar privilegiado su etapa como profesor en la Universidad de California: «Fue muy gratificante y enriquecedor conocer un sistema universitario totalmente diferente al nuestro, donde priman la eficiencia y la excelencia. En España hay un exceso de burocracia y un nivel de endogamia que no tiene parangón en el mundo».

Entre los sueños por cumplir de Gualberto Buela-Casal, muchos tienen que ver con su Ribeira natal, de la que vive alejado. Ansía, no solo disfrutar de esta tierra, sino también compartir en ella sus conocimientos y experiencia, retomando los cursos de verano con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la USC que la pandemia obligó a suprimir.